Este jueves 15 del noveno mes del año se celebra internacionalmente el Día del Linfoma por iniciativa de la Lymphoma Coalition con el fin de dar a conocer esa enfermedad del sistema linfático y poder reconocer a tiempo los síntomas para poder tratarla.
Se calcula que cada año mueren en el mundo aproximadamente 200.000 personas a causa de esa enfermedad, uno de los tipos de cáncer menos conocido y difícil de diagnosticar.
Además, se sabe que cada 90 segundos se diagnostica a una persona con linfoma no-Hodgkin (LNH), la forma más frecuente de la patología.
Sin embargo, existe un fuerte desconocimiento en torno a esta enfermedad. Dos relevamientos internacionales mostraron que tanto en la comunidad como entre profesionales de la salud existen importantes malentendidos y desinformación sobre este tipo de cáncer. De hecho, la gran mayoría de los pacientes ignoraba qué era el linfoma antes del diagnóstico.
Un linfoma es un tumor; es decir, un crecimiento anormal de células que se desarrolla en el sistema linfático: una amplia red –parte del sistema inmunológico- de vasos o tubos finos que conectan ciertos órganos llamados ganglios linfáticos.
Este deriva en un cáncer de la sangre poco conocido. De hecho, más de la mitad de las personas que lo padecen no habían escuchado hablar de esta enfermedad antes del diagnóstico.
Los factores de riesgo de esta enfermedad no están claros pero sí se puede establecer que llegar al diagnóstico de forma precoz hace que el tratamiento sea más efectivo. Por ello, es muy importante difundir información sobre esta patología.
Aunque la causa primaria no se conoce, las investigaciones han permitido conocer cada vez más los mecanismos celulares y moleculares que conducen a la aparición de un linfoma y se los ha relacionado con factores ambientales y con ciertos productos tóxicos. Sin embargo, no se ha demostrado una relación directa con ninguno de ellos.