El vigésimo noveno día del mes de septiembre se celebra en forma internacional el día que busca concientizar a la sociedad sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos alrededor del mundo.
La fecha tiene lugar cada año gracias un decreto oficial establecido por la ONU y cuyo principal objetivo es evitar que los alimentos se desperdicien, ya que son un bien escaso, sobre todo, en aquellos países donde los índices de pobreza van en aumento cada día.
A nivel global, cerca del 14 % de los alimentos producidos se pierden entre la cosecha y la venta minorista. A ello se suma el hecho de que aproximadamente el 17 % de la producción total de alimentos se desperdicia (11 % en los hogares, 5 % en los servicios de comidas y 2 % en el comercio al por menor).
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destaca que ya es hora de poner fin al hambre y la miseria de un gran número de personas a nivel mundial.
El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos brinda una oportunidad para hacer un llamamiento a la acción tanto al sector público (autoridades nacionales o locales) como al sector privado (empresas y particulares), con la finalidad de establecer prioridades y avanzar con la innovación para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos a fin de restaurar y reconstruir mejor y de lograr sistemas alimentarios con capacidad de resiliencia.
En la Argentina, casi el 5 por ciento de las ventas de comida de productos frescos, perecederos y almacén en autoservicios y supermercados se tira a la basura, lo cual equivale a unas 123 mil toneladas anuales.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio Desperdicio de alimentos en supermercados y autoservicios de Argentina, elaborado por la FAO, el BID y una serie de entidades del sector privado.