Anders Breivik realizó el saludo nazi al entrar a pedir su libertad condicional

Diez años después de haber matado a 77 personas en Noruega, el extremista de derecha Anders Behring Breivik pidió este martes su liberación, una demanda que inició haciendo el saludo nazi a los jueces y que los expertos aseguran está condenada al fracaso.

Breivik es un genocida que en julio de 2011 asesinó a 77 personas en Noruega y fue condenado a 21 años de prisión, y hoy con casi la mitad de su condena, trae el pedido de libertad condicional.

Con la cabeza rapada y vestido con un traje oscuro, Breivik primeramente realizó un gesto con los dedos utilizado por los supremacistas blancos y luego levantó el brazo derecho para efectuar dicho saludo. Además, portaba unos carteles en los que pedía detener el “genocidio contra nuestras naciones blancas”.

Cabe destacar que la fiscalía ya se opuso hace algunos meses a la petición de este, apelando que existe peligro real de que pueda cometer actos criminales graves de nuevo.

Sin embargo, su abogado, Øystein Storrvik, declaró a la AFP:  “Como en todo Estado de derecho, un condenado tiene derecho a pedir su liberación condicional y Breivik decidió usar ese derecho”.

Este fue condenado a una forma de retención de seguridad que puede ser ampliada de manera indefinida durante el tiempo que sea considerado como un riesgo para la sociedad, así como a un periodo mínimo de diez años de prisión, el máximo previsto para la ley en la época.

Cuando demandó en 2015 a Noruega por el régimen de aislamiento al que está sometido, caso que acabó con fallo en contra del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Breivik aseguró que no era violento y que se había convertido al odinismo, corriente neonazi inspirada en la mitología nórdica, aunque sin condenar los atentados de 2011.

En un país que no había conocido crimen tan violento desde la Segunda Guerra Mundial, la demanda de liberación condicional no tiene ninguna posibilidad de tener éxito, según los expertos. Pero se puede entender como una prueba que el estado de Derecho tiene que superar al tratar a un extremista como a cualquier otro justiciable.

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