El Indio Solari habló por primera vez sobre su situación con el Parkinson

El cantante de Rock Nacional, el Indio Solari, contó por primera vez cual es la experiencia que está viviendo con la enfermedad que lo aqueja.

El rockero de 73 años concedió una entrevista al reconocido locutor español Mariskal Romero, en donde habló sobre el Parkinson, y también se refirió a la vigencia de su música.

Carlos Alberto Solari dio la entrevista en el marco de la gira que dará con los fundamentalistas del aire acondicionado en España.

El músico, había comentado a su público en marzo de 2016, que el mal de Parkinson le estaba “pisando los talones”, no tuvo inconvenientes al explayarse sobre el tema y contar cómo es su estado de salud en una entrevista con Rock FM de España.

“Es una enfermedad muy jodida, muy invalidante, voy camino a eso…se nota la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida. Pero también tengo la posibilidad de hacerme un tratamiento que me mantiene…yo estoy en ascensión hace como siete años ya”, comenzó expresando.

El indio comentó que desde que fue diagnosticado, viene recibiendo asistencia para hacer frente a la enfermedad.

“Por el camino se va notando la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida, pero tengo la posibilidad de hacer un tratamiento que me mantiene hace como siete años”, compartió.

Este contó que en el día a día “Estás todo el tiempo contracturado”. También aclaró que por el momento a él “no se le da por temblar”, pero que a veces le agarra alguna contractura “que queda como de yeso”.

“Es una de las problemáticas sociales, pero me da por pensar lo que pasa con un tipo que tiene la misma enfermedad que yo y que no tiene kinesiólogo ni pileta de agua tibia para hacer sus gimnasias de elongación. Debe ser un sufrimiento mayor”, valoró.

“Yo sinceramente me siento bien, inclusive me abstraigo mucho del trabajo, estoy pintando, escribiendo y mucho, porque es la manera de apartarme del dolor permanente de esas contracturas que el cuerpo tiene, abstraído en esas cosas. Ahora, cuando dejo de hacerlas, en los horarios de descanso, se viene el golpe. No es sopita, es una enfermedad jodida. Pero por el momento no me impide en absoluto hacer lo que a mí me interesa, me gusta y lo que decidí hacer hace 40, 50 años”, cerró.

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