El volcán de Canarias aún no cesa

La Palma cumple un mes como rehén de su volcán y los expertos avisan: “La naturaleza furiosa no tiene control”.

Un mes, período durante el cual los destrozos fueron irrecuperables, el volcán produjo miles de sismos, inmensas columnas de ceniza y largos ríos de lava ardiente que llegaron al mar.

El Cumbre Vieja expulsa 10.000 toneladas de dióxido de azufre por día y, para considerar que empieza a apagarse debería descender a 400 toneladas, explicó a la prensa David Calvo, portavoz del Instituto Volcanológico de Canarias.

Este martes el volcán continuó lanzando lava y cenizas sobre la isla española, donde ya destruyó centenares de viviendas y obligó a evacuar a casi 7.000 personas.

El Cumbre Vieja entró en fase eruptiva el 19 de septiembre, cuando emitió ríos de lava que iniciaron un lento descenso hasta que alcanzaron el mar diez días después.

La erupción no provocó víctimas, pero el magma destruyó 1.956 edificios, incluidas centenares de casas, y ya cubrió 763 hectáreas, de acuerdo con las últimas cifras oficiales.

La isla comenzó a despertar en 2017 cuando una sucesión de movimientos sísmicos dio la voz de alerta.

Esta es la tercera erupción de un volcán en La Palma en el último siglo, luego de la del San Juan en 1949 y la del Teneguía en 1971.

Ambas dejaron en total tres muertos, dos de ellos por inhalación de gases tóxicos, aunque causaron menos daños que la del Cumbre Vieja, ya que en esas décadas la isla contaba con menos población.

A 19 de octubre, nadie se atreve a poner fecha de fin a esto.

Al principio hablaban de entre veintitantos días y ochenta, pero hoy nadie se atreve a dar predicciones. Lo cierto es que el volcán no tiene pinta de querer detenerse.

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