Un hombre de 24 años fue condenado a la pena de siete años de prisión efectiva por ser autor de los delitos de lesiones leves doblemente agravadas por mediar relación de pareja y violencia de género, abuso sexual con acceso carnal y desobediencia judicial, todo en concurso real.
Uno de los hechos ocurrió cuando la abuela vio a su nieta con sangre en el cuello y llamó a la policía ante una clara agresión por parte de su pareja, pero la víctima les dijo a los agentes que se retiren del lugar porque no iba a denunciarlo.
Cuando llegó la ambulancia para tratar sus lesiones, que eran evidentes a simple vista, tampoco se dejó atender. Lo sucedido dio origen a la causa por un informe de los policías que asistieron al lugar.
Sin embargo, unos días después, el 25 de enero, ella decidió contar a las autoridades lo que había sucedido y radicó la denuncia. Según lo que había contado su abuela, el 16 de enero ella salió de la habitación que compartía su nieta con la pareja con sangre en el cuello y un cable en la mano luego que él la lesionara con un cuchillo.
Pero a esto ella agregó en la denuncia que en otra ocasión la había obligado a mantener relaciones sexuales mientras la ahorcaba hasta casi perder el conocimiento. Contó que ese día le pidió que se vaya de la casa, se pusieron a discutir frente a su abuela y cuando la mujer quiso obligarlo a que se vaya también la amenazó.
La revisión médica constató una lesión punzo cortante en el cuello, equimosis en la mama izquierda y hematomas en el muslo izquierdo. Según el certificado médico, estas lesiones habían sido provocadas entre 6 y 9 días antes.
A él lo detuvieron ese mismo 16 y al día siguiente fue imputado por los delitos de lesiones leves agravadas por haber existido relación de pareja y violencia de género y desobediencia judicial en concurso real, pero luego se agravó la acusación al haberse añadido más delitos a raíz de lo relatado por la víctima.