Irán amenazó con bombardear las embajadas de Israel en todo el mundo como represalia ante un posible ataque contra su misión diplomática en el Líbano. El vocero del Ejército iraní, Abolfazl Shekarchi, fue el encargado de comunicar la advertencia por la televisión estatal: «Si Israel comete ese crimen, nos forzará a considerar a las embajadas israelíes en todo el mundo como blancos legítimos».
La tensión escaló luego de que Israel exigiera la salida de los funcionarios iraníes de territorio libanés en un plazo de 24 horas. El vocero militar israelí, Avichay Adraee, ordenó que «los representantes del régimen terrorista iraní que aún están en el Líbano» abandonen el país inmediatamente, advirtiendo que las posiciones vinculadas a Teherán serán blanco de sus operaciones.
En el sur del Líbano, Israel intensificó su ofensiva terrestre con el envío de más tropas y la orden de evacuar 80 aldeas. El Ministerio de Salud libanés reportó un impacto humanitario severo, indicando que «el balance de la agresión israelí desde el lunes al amanecer (…) ha subido a 72 mártires y 437 heridos», además de provocar más de 83.000 desplazados.
Por su parte, Hezbolá confirmó combates directos contra tropas israelíes en la zona fronteriza de Jiam y aseguró estar listo para una «guerra abierta». La organización lanzó ráfagas de cohetes y drones hacia el norte de Israel en respuesta a los bombardeos que destruyeron edificios operativos y medios de comunicación vinculados al grupo chiita en Beirut.
Los ataques israelíes en la capital libanesa se concentraron en los suburbios del sur, donde operan mandos de Hezbolá, y se realizaron sin alertas previas. La aviación israelí golpeó estructuras logísticas y señales de radio y televisión, mientras el Ejército justificó las acciones como necesarias para neutralizar a los dirigentes de la organización armada.