La alerta sanitaria de Brasil que pone en riesgo al País.

El sistema de salud del país vecino, se encuentra al borde del colapso y cuenta con más de dos mil muertes durante las ultimas horas. Infectólogos explican la importancia del cuidados de las fronteras.


Brasil vive su momento más crítico por el aumento de casos, hospitalizaciones y muertes por COVID-19. Los expertos coinciden en que la situación es mucho peor debido al mal manejo de la emergencia sanitaria por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro. Este miércoles el país más grande de América Latina superó por primera vez los 2.000 muertos diarios por coronavirus, con 2.286 fallecidos registrados en 24 horas, una cifra que causa alarma a la región y mundo.

Con la nueva cifra de decesos, el país supera los 270.000 muertes desde el inicio de la crisis sanitaria, mientras que los contagios ya pasan de los 11.2 millones, con 79.876 nuevos infectados reportados este miércoles.

De las 27 ciudades capitales del país, 25 tienen tasas de ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos (UTI) iguales o superiores al 80 %, según la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio de la COVID-19, en 15 ciudades capitales, que son las que más concentran casos graves de la enfermedad, la ocupación de las UCI supera el 90 % y en estados como Sao Paulo y Sergipe, la situación empeoró.

Tres reconocidos infectólogos Argentinos -Hugo Pizzi, asesor del gobierno nacional y de las provincias de Córdoba y La Rioja; Gabriel Levy, jefe de Infectología del Hospital “Carlos Durand”, y Martín Hojman, médico de planta del Hospital General de Agudos “Bernardino Rivadavia” y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología- hablaron con “Todo Noticias” y coincidieron en la urgente necesidad de extremar los controles en el norte del país.

Para los especialistas, el cierre total de las fronteras debe quedar como última opción.

“No hay ninguna duda de que la frontera es una bomba de tiempo”, advirtió Pizzi y dijo que “el grave problema que hay es el hecho incontrastable de que las fronteras argentinas son muy porosas”.

“Inclusive hay ríos que se pueden cruzar con canoas y eso nos ha traído muchos problemas. Es una situación muy complicada”, alertó.

Como ejemplo, el especialista mencionó las amplias zonas del río Paraguay que dividen la provincia de Formosa con el país vecino. “Me preocupa mucho esa zona porque la gente contrabandea y va y viene constantemente” más allá de las cuestionadas medidas implementadas por el gobernador Gildo Insfrán.

La misma situación se repite en el río Bermejo, en la frontera con Bolivia, donde esta semana murieron al menos cuatro personas al naufragar dos gomones. Dos bebés se encuentran desaparecidos desde entonces.

“Lo mismo pasa con las fronteras secas con Brasil. Vamos a tener que extremar todos los recaudos. Si de pronto vienen las mutaciones nuevas va a ser una situación muy delicada”, añadió Pizzi.

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