Lara Arreguiz, la joven de 22 años que murió por coronavirus y esperó una cama durmiendo en el pasillo de un hospital de Santa Fe

Lara Arreguiz, que era insulinodependiente, murió después de permanecer internada en terapia intensiva y sufrir tres paros cardíacos.


La imagen de Lara Arreguiz acostada en el pasillo del Hospital Iturraspe en Santa Fe mientras esperaba una cama para ser internada por coronavirus se volvió viral. Luego de permanecer en terapia intensiva durante algunos días, la joven de 22 años sufrió tres paros cardíacos y murió.

Estudiante de veterinaria, Arreguiz amaba profundamente a los animales. Tal es así que su mascota predilecta era una gata negra y totalmente ciega llamada Salem. Además, en sus tiempos libres, se dedicaba a rescatar y cuidar caballos maltratados.

“Ella tenía adoración por su gata. Cuando lo adoptó, la veterinaria que lo cuidaba pensaba que nunca nadie la llevaría. Pero Lara, ni bien la vio, se enamoró. Ella amaba a su gata”, contó una de sus amigas Lucía Nechay en diálogo con TN.

Otra de sus amigas, Micaela Mori, añadió sobre el felino en conversación con el mismo medio: “Nadie quería a esa gata. Imaginate… negra y con los dos ojos blancos. Daba miedo. Pero ella la eligió sin dudar y se la llevó a su casa. Era su debilidad”.

Lara, Lucía y Micaela se conocieron en la sede de SOS Caballos Santa Fe, una organización no gubernamental dedicada al cuidado de estos animales rescatados luego de denuncias por maltratos.

Involucrarse en esta organización hizo a Lara cambiar de opinión respecto a su futuro. “Cuando ella vino, hace unos dos años, estudiaba psicología. Pero enseguida tomó contacto con los animales, se involucró mucho en nuestras actividades y se dio cuenta de que quería estudiar veterinaria”, relató Lucía.

Y añadió: “Ella estudiaba en la Universidad Católica de Santa Fe. Pero la Facultad de Veterinaria está en Esperanza, a unos 30 kilómetros de la capital. Por eso, para estar más cómoda y no viajar tanto, se mudó a esa ciudad”.

Sobre la persona que era Arreguiz, Lucía recuerda: “Era divina, muy buena amiga, siempre con una sonrisa y haciendo chistes. Nos hacía reír. Tenía ocurrencias únicas”. Y agregó: “Siempre estaba dispuesta a ayudar, a dar una mano. Yo la llamaba y le decía ´hay que ir a curar a un caballo´ y ella respondía: ‘te acompaño’. Yo le decía ‘voy a ir a corroborar una denuncia’ y ella me decía ‘voy con vos’”.

Micaela se sumó a la entidad luego de que lo hiciera Lara y desde allí se hicieron amigas inseparables. “Estábamos siempre juntas. La recuerdo con una sonrisa hermosa, con mucho amor. No nos dábamos cuenta pero era un ángel. No tenia maldad. Era la persona más buena y maravillosa que conocí en toda mi vida. Nunca voy a conocer a alguien igual a ella. Era una persona muy fiel”, indicó su amiga. Y agregó: “Su vida era estudiar y rescatar, ayudar y salvar a los animales”.

Por último, Lucía detalló que a la joven de 22 años “no le gustaban muchos los deportes, era hincha de Unión y hacía poco había comenzado a tomar clases de artes marciales. No tenía novio”.

Fuente: Radio Mitre

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