En un paraje alejado que no tiene nombre, cuatro hombres entraron en el predio de una empresa agrícola.
Sus intenciones no eran buenas, obviamente. Ese 5 de agosto de 2024 rompieron un montón de bolsas en las que los trabajadores habían guardado cuidadosamente los granos, y cargaron un total de ocho toneladas de porotos en un camión que utilizaron para darse a la fuga. La investigación ayudó a individualizar a los ladrones, que luego fueron detenidos.
Comenzó el juicio encabezado por la jueza de la Sala II del Tribunal de Juicio de Tartagal, Asusena Margarita Vásquez, a quien las partes le expusieron que habían acordado un juicio abreviado para no iniciar el proceso oral.
Los cuatro, cuyas edades rondaban entre los 23 y los 30 años, fueron condenados a un año de prisión de ejecución condicional. Esto significa que, si bien no irán a la cárcel, deberán cumplir una serie de reglas y de no hacerlo serían inmediatamente detenidos. En este caso, las reglas de conducta serán por el término de dos años.
Durante la audiencia reconocieron ser autores del delito de hurto calificado, y cuando terminó recuperaron su libertad.