Trata de personas: se agudizó durante la pandemia

El confinamiento ha habilitado una mayor captación por medios virtuales y la explotación sexual se enfocó en modalidad ambulatoria.


Durante la pandemia de coronavirus, las redes de trata de personas no se tomaron descanso y fortalecieron sus tareas de captación en internet y redes sociales.

Funcionarias y especialistas en la temática manifestaron que, cada vez más, los entornos virtuales se han convertido en lugares para captar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Explicaron que, si bien esta modalidad ya estaba instalada, se acentuó durante la pandemia con niños, adolescentes y jóvenes hiperconectados y con pocos espacios de contención habilitados fuera de sus casas, ante el cierre físico de las escuelas y otros lugares de encuentro con la comunidad.

La línea telefónica 145 permite denunciar casos de trata de manera anónima, gratuita y en todo el país.

Mencionaron que, en la actualidad, muchas veces la trata con fines de explotación sexual tiene una modalidad ambulatoria: no se priva a las personas de su libertad de circulación -en muchos casos vuelven a dormir a sus casas-, pero se las mantiene amenazadas para que vuelvan a donde son sometidas.

En estos casos, hablan de restricción de la libertad porque, si bien pueden salir del lugar de explotación, hay ciertos mecanismos coercitivos, como amenazas y hostigamiento del explotador o explotadora, que las fuerzan a volver. Es habitual que las amenacen con publicar fotos íntimas entre sus amigos y familiares, quienes quizás desconocen que ellas están en esta situación.

Mencionaron que las nuevas modalidades de la trata incluyen el alquiler temporario de departamentos. Muchas veces, para sortear la ley y escapar de la Justicia, los contratos son inscriptos a nombre de las personas que son explotadas. Señalaron que la modalidad de captación en la actualidad es más persuasiva que violenta, con propuestas atractivas para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica, social, afectiva o emocional, como la ruptura con una pareja o un cuadro depresivo.

Muchos de los ofrecimientos tienen que ver con ofertas laborales. En otros, el delincuente busca enamorar a su víctima o se presenta como alguien que la puede ayudar, para introducirla más fácilmente en la trata de personas. “Hay mecanismos discursivos para convencer a las víctimas. Cuando logran la confianza, inicia el camino a la explotación laboral o sexual”, advirtieron.

Advirtieron que las víctimas muchas veces no se reconocen como tales debido a la manera en que los tratantes instalan creencias a través del lenguaje, como el empleo del discurso religioso para iniciar el camino de la captación. En los casos en que la modalidad es ambulatoria, ellas saben que son victimizadas pero no denuncian por temor a la violencia que ejercen los delincuentes.

Aconsejaron desconfiar de las ofertas de trabajo que se enfoquen mucho en la edad o en características estéticas de las personas o que ofrezcan un trabajo que implique hacer viajes a otros lugares. Recomendaron a padres y madres estar alertas a cambios de conducta, de hábitos y de estilos de vida de niños, adolescentes y jóvenes.

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