El Día Mundial del Queso se conmemora cada 27 de marzo, una fecha que se popularizó globalmente para poner en valor un alimento milenario: su diversidad regional, el trabajo de tamberos y queseros, y el rol de la fermentación en la cultura gastronómica. Este es el ránking de los siete quesos más consumidos en el mundo.
Cuáles son los quesos más consumidos en el mundo
El queso es uno de los alimentos más universales del planeta: se produce en casi todos los países y atraviesa culturas, clases sociales y estilos de cocina. Pero unos pocos concentran el consumo global:
1) Mozzarella: la reina global (sí, por la pizza). Su humedad y elasticidad dan ese “hilo” buscado y un sabor suave que no invade.
Dato clave: la versión tradicional italiana se hace con leche de búfala, pero la de vaca —más barata y adaptable— es la que domina el mercado mundial.
2) Cheddar: rinde en sándwiches y hamburguesas por su fusión y porque escala bien industrialmente (perfil consistente).
Su color anaranjado no es natural en origen; suele añadirse annatto para estandarizar su apariencia.
3) Parmesano (tipo Parmigiano Reggiano/Grana Padano): potencia de umami; con poco, cambia un plato. Además, se conserva y transporta bien.
¿Sabías que su larga maduración reduce la humedad y concentra sabor, lo que explica su alto rendimiento en cocina?
4) Gouda: equilibrio entre dulzor lácteo y buena fusión; versiones jóvenes son comodín en cocina diaria.
Dato clave: los gouda más añejos desarrollan cristales que aportan textura y notas más intensas.
5) Queso crema: textura estable en frío, fácil de untar, y funciona como “base” de preparaciones sin exigir técnica.
Su perfil neutro lo convirtió en ingrediente clave de la pastelería industrial y casera.
6) Feta: salinidad marcada y practicidad en ensaladas; su perfil “listo para usar” la vuelve global.
Tradicionalmente se elabora con leche de oveja o mezcla con cabra, lo que define su sabor distintivo.
7) Procesados tipo American/queso fundido: polémicos, pero imbatibles en derretido uniforme gracias a sales emulsificantes; por eso dominan el fast food.
Dato clave: su estabilidad y comportamiento predecible los hacen ideales para cadenas de comida rápida.




