El movimiento del polo norte magnético experimenta una aceleración, lo cual ha llevado a la comunidad científica a tomar medidas urgentes frente a este fenómeno incesante.

El campo magnético de la Tierra se ha desplazado más de 2250 km y organizaciones de todo el mundo ya se preparan para mitigar los daños. Este fenómeno ya ha generado una alerta en instituciones científicas y agencias gubernamentales internacionales.
Este desplazamiento no es un evento repentino, sino el resultado de cambios constantes en el interior del planeta que ahora obligan a implementar actualizaciones urgentes en los sistemas de orientación mundiales.

La supervisión constante del campo magnético terrestre
El polo norte magnético, el punto que las brújulas en el hemisferio norte indican, ha estado trasladándose en las últimas décadas desde la región canadiense hacia Siberia. Ciertos informes señalan un desplazamiento acumulado que supera los 2250 kilómetros.
El modelo oficial que rige actualmente es el World Magnetic Model 2025 (WMM2025), el cual fue publicado por la NOAA de Estados Unidos y el British Geological Survey (BGS) del Reino Unido. Este modelo fue presentado el 17 de diciembre de 2024 y estará en vigor hasta finales de 2029.
En enero de 2026, la NOAA hizo público su informe anual confirmando que tanto el WMM2025 como su versión de alta resolución han demostrado ser exactos durante su primer año de funcionamiento. Sin embargo, la continua fluctuación del campo magnético demanda una vigilancia incesante.

Causas del desplazamiento del campo magnético de la Tierra
El desplazamiento se debe a los movimientos del fluido conductor (hierro líquido) en el núcleo externo de la Tierra. Estos movimientos modifican la declinación magnética, lo que altera las referencias que utilizan aviones, barcos, submarinos, celulares, aplicaciones de navegación y sistemas militares.
Según el British Geological Survey, el norte magnético aceleró su movimiento hacia Siberia en las últimas décadas, alcanzando velocidades de alrededor de 50 km por año, para luego desacelerar a aproximadamente 35 km por año. Este comportamiento es inusual dentro del registro moderno y representa un desafío para mantener la precisión en la ubicación global.




