El colapso de un glaciar provocó una grave inundación en la frontera entre Nepal y China. Una masa de barro, hielo y rocas destruyó pueblos enteros. La fuerza del agua arrastró caminos, puentes y viviendas en pocos minutos. Las autoridades confirman al menos 939 muertos y casi 4.000 personas desaparecidas. Los equipos de emergencia trabajan sin pausa para encontrar sobrevivientes.

El aluvión afectó gravemente a las centrales hidroeléctricas de la región. Más de 600 operarios quedaron atrapados dentro de varias galerías subterráneas. En el proyecto Upper Trishuli-1 los rescatistas buscan a cientos de desaparecidos. En la planta Trishuli-3, las cuadrillas militares intentan abrir vías de acceso. Hasta el momento, los rescatistas lograron salvar con vida a 279 trabajadores.
Operativos de emergencia y problemas por el clima
Las brigadas construyen puentes temporales para ingresar a zonas aisladas en el Himalaya. Además, los especialistas realizan explosiones controladas para retirar la masa de escombros. Sin embargo, el mal tiempo obliga a suspender las tareas frecuentemente. Las autoridades vigilan un lago formado en la frontera ante el riesgo de nuevos desbordes.
Debido al rápido avance en la descomposición de los cuerpos recuperados, las autoridades iniciaron entierros masivos. El personal médico toma muestras de ADN de cada víctima antes del sepelio para asegurar su identificación. Este procedimiento permite a las familias de fe hindú solicitar la exhumación posterior para realizar las tradicionales cremaciones religiosas.




