En medio de un inédito empate técnico registrado por las últimas encuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentarán este viernes en el crucial debate de TV Globo, la última gran batalla televisiva a solo 48 horas del balotaje definitivo en Brasil. Tras un primer cruce salpicado por denuncias de corrupción, chicanas y tensión al límite, ambos candidatos medirán sus fuerzas en Río de Janeiro para captar el voto de los indecisos y torcer una elección histórica que mantiene en vilo a todo el continente.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro disputarán este viernes el último debate antes del balotaje. El encuentro televisivo comenzará a las 21:20 horas y será en los estudios de TV Globo en Río de Janeiro. La cita electoral genera enorme expectativa regional porque las encuestas ubican a ambos candidatos en un estricto empate técnico.
En la primera vuelta electoral, Flávio Bolsonaro alcanzó el 47% de los votos válidos frente al 45% obtenido por el actual mandatario. Durante las últimas semanas, la izquierda movilizó sus bases en las calles y la derecha reforzó sus campañas en redes sociales. El canal de televisión aplicará reglas estrictas de movilidad en el plató para evitar los cruces del debate anterior.
La última medición de la consultora Datafolha registró un empate del 50% para cada postulante en los votos válidos. Si se consideran todas las respuestas, el representante conservador cosecha el 47% de las intenciones contra el 46% del jefe de Estado. La diferencia de un punto porcentual entra directamente dentro del margen de error del estudio.
Otras encuestadoras privadas como PoderData y Quaest también reflejan una competencia cabeza a cabeza sin un claro favorito. Lula da Silva concentra sus apoyos principales en el sector femenino y en los votantes del nordeste brasileño. Por su parte, Flávio Bolsonaro mantiene mayor respaldo entre el electorado masculino y los grupos evangélicos.
ACUSACIONES CRUZADAS Y APERTURA DE DATOS BANCARIOS
La campaña previa al debate estuvo marcada por fuertes acusaciones sobre redes de desinformación y sospechas de corrupción. Ante este escenario, ambos equipos jurídicos presentaron un acuerdo conjunto ante la Justicia Electoral para autorizar la difusión de sus datos bancarios. Las defensas buscan transparentar sus activos financieros para responder a las críticas de sus opositores.
Asimismo, la dirigencia del Partido de los Trabajadores elevó reclamos formales contra las plataformas digitales por fallas en la moderación de contenidos. Mientras tanto, la oposición denunció un presunto abuso de poder mediante los canales oficiales de mensajería estatal. Los brasileños acudirán a las urnas este domingo para definir al nuevo presidente del país.





