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A cinco años del regreso del régimen talibán, más de 2,4 millones de niñas continúan privadas del acceso a la educación

Nueva York, 12 ago (EFE).- Más de 10,7 millones de mujeres y niñas necesitan asistencia humanitaria en Afganistán, donde la situación continúa deteriorándose cinco años después del regreso de los talibanes al poder, denunció este miércoles ONU Mujeres.

La ONU lanzó un comunicado para advertir sobre la grave situación de las mujeres en Afganistán. El organismo pidió a la comunidad internacional no acostumbrar su mirada frente a esta crisis de derechos humanos. Desde agosto de 2021, los talibanes aprobaron más de cien decretos discriminatorios. Estas medidas recortan de forma directa las libertades de mujeres y niñas en todo el país.

Pérdida de derechos y aislamiento social

Las normas vigentes limitan el acceso a la educación, el trabajo y la atención médica. También restringen la libertad de movimiento y el acceso a la justicia. Los talibanes eliminaron la igualdad legal entre hombres y mujeres. Además, dificultan que las víctimas de violencia de género busquen ayuda o protección. Debido a estos controles, más de la mitad de las afganas sale de su hogar solo una o dos veces al mes. Como resultado, las mujeres desaparecen de la vida pública.

Impacto en la salud mental y la educación

El aislamiento provocó un fuerte deterioro en la salud mental de las afganas. Siete de cada diez mujeres califican su estado emocional como malo o muy malo. Asimismo, el régimen mantiene cerradas las escuelas para adolescentes y universitarias. Afganistán representa el único país del mundo que prohíbe la educación femenina en estos niveles. La ONU calcula que el país perderá 25.000 profesoras y médicas para el año 2030 si no cambian estas reglas.

Obstáculos para la ayuda humanitaria

La Organización Mundial de la Salud enfrenta serios problemas para operar en la zona. La falta de fondos y los límites a la circulación del personal femenino frenan la asistencia sanitaria. Organismos internacionales definen este escenario como un «apartheid de género». Las restricciones talibanes crecen de forma continua en lugar de reducirse.

Retornos forzados y crisis humanitaria

A este panorama se suma la expulsión de familias afganas desde países vecinos. Esta situación añade una enorme presión sobre las comunidades locales debilitadas. La representante de la ONU, Georgette Gagnon, alertó sobre la existencia de una «generación perdida» de niñas. Actualmente, casi la mitad de la población del país requiere asistencia humanitaria urgente para sobrevivir.

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