Es lo que ya le habría costado a Tokio sostener el valor de su moneda frente al dólar. Por lo pronto, en Washington no creen que Japón se atreva a vender más Treasuries, sobre todo de largo plazo, ante las advertencias de Scott Bessent.

Las reservas internacionales de Japón registraron su mayor caída histórica durante el mes de agosto. Las tenencias cayeron cerca de 80.000 millones de dólares. Esta cifra representa una baja del 6,18% respecto al mes anterior.
El Ministerio de Finanzas ejecutó una operación gigantesca para frenar la devaluación del yen. La moneda japonesa había caído a sus niveles más bajos en cuatro décadas. Por esta razón, las autoridades gastaron miles de millones de dólares en el mercado cambiario.
La venta de bonos estadounidenses para sostener la divisa
Japón utilizó una parte sustancial de sus activos externos para respaldar su moneda. Gran parte de sus reservas se encuentra en bonos del Tesoro de Estados Unidos. Los operadores financieros estiman que las autoridades vendieron títulos de deuda norteamericana de corto plazo.
Los analistas señalan que la venta se concentró en papeles con vencimientos menores a cinco años. Estos activos poseen una liquidez elevada. Además, su liquidación reduce el impacto negativo sobre los rendimientos de largo plazo en Washington.
La preocupación de Washington y la alternativa FIMA
Las autoridades financieras de Estados Unidos siguen con atención este escenario. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, busca mantener la estabilidad en el mercado de deuda estadounidense. Por ello, una venta masiva y prolongada de bonos por parte de Japón podría generar tensión diplomática.
Ante esta situación, Japón dispone de herramientas alternativas. Una de ellas es el mecanismo FIMA de la Reserva Federal. Este sistema permite obtener dólares diarios mediante garantías sin necesidad de vender los bonos del Tesoro. Sin embargo, el gobierno japonés todavía no ha utilizado este recurso.
La recuperación del yen y el cambio de estrategia
Pese a las presiones, la moneda japonesa mostró un firme fortalecimiento en los últimos días. El yen pasó de cotizar cerca de 160 unidades por dólar a ubicarse en torno a los 154 yenes. Esta recuperación ocurrió sin necesidad de nuevas compras directas de divisas por parte del gobierno.
El mercado financiero ahora anticipa un cambio de rumbo. Los inversores prevén que el Banco de Japón aumente las tasas de interés durante este mes. Una política monetaria más restrictiva ayudará a sostener la moneda nacional. Así, el banco central asumirá el protagonismo principal para controlar el mercado cambiario.





