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Denuncian a Hernán Casciari por una presunta estafa piramidal de 6 millones de dólares

Un verdadero terremoto sacude al mundo de la cultura y la farándula tras la denuncia penal presentada contra Hernán Casciari por una supuesta estafa millonaria vinculada al financiamiento colectivo de su productora Orsai. Acusado de articular un presunto esquema piramidal que prometía quintuplicar las ganancias de miles de pequeños inversores —entre los que se encuentra el exfutbolista Pepe Chatruc—, el escándalo salpica de lleno a figuras como Andy Kusnetzoff, Darío Barassi y Diego Peretti, mientras los damnificados exigen una rendición de cuentas inmediata y el retorno de un pozo que ronda los seis millones de dólares.

Marina Calabró reveló una denuncia penal que involucra al escritor Hernán Casciari y a un grupo de inversores. Unos 18 damnificados acusan al creador de la productora Orsai por una presunta estafa vinculada a proyectos de cine y televisión.

La periodista explicó que el esquema prometía ganancias extraordinarias. Según la denuncia, Casciari invitaba a la gente a aportar dinero a la productora para financiar películas. A cambio, aseguraba que los participantes podían recuperar hasta cinco veces su inversión inicial. Sin embargo, los denunciantes afirman que jamás recibieron el dinero prometido.

El caso tomó gran relevancia porque salpica a varias figuras del espectáculo. Conductoras y periodistas mencionaron a personalidades como Diego Peretti, Justina Bustos, Darío Barassi y Andy Kusnetzoff, quienes promocionaron estas propuestas en distintos medios.

Los inversores exigen la devolución de sus aportes. Los denunciantes sostienen que pusieron sumas importantes y no recuperaron nada. Por esta razón, llevaron el reclamo ante la Justicia penal.

El testimonio de Pepe Chatruc como afectado

El exfutbolista José «Pepe» Chatruc confirmó que forma parte del grupo de personas perjudicadas. Durante una entrevista televisiva, relató los motivos que lo llevaron a aportar dinero en la productora.

Chatruc explicó que su admiración por los libros de Casciari lo impulsó a sumarse al proyecto. Cuando surgió la oportunidad de convertirse en productor de cine de Orsai, decidió invertir a pesar de las restricciones económicas de ese momento.

El exjugador aclaró que entendía los riesgos de cualquier negocio. Su intención principal era apoyar la realización de las películas. No obstante, al ver la falta de avances y respuestas sobre los fondos, reconoció sentirse deprimido por la situación.

Cifras y detalles de la demanda judicial

La denuncia penal señala que alrededor de 20 mil personas aportaron dinero para financiar distintos contenidos. Entre las obras destaca la película La muerte de un comediante, protagonizada por Diego Peretti. De ese total de participantes, 18 personas ya formalizaron su reclamo ante la Justicia.

Según los datos difundidos, el monto total de la supuesta estafa ronda los seis millones de dólares. El mecanismo funcionaba de forma sencilla: la empresa prometía que por cada 100 dólares invertidos, la persona recuperaría 500.

Marina Calabró remarcó la influencia de los famosos en la difusión de este modelo. Muchos de los afectados conocieron la propuesta a través del programa radial de Andy Kusnetzoff o por videos de promoción grabado por distintas figuras. Hasta el momento, la Justicia no determinó si los famosos conocían las supuestas irregularidades.

Exigen rendición de cuentas por las películas

Miembros de la Comunidad Orsai enviaron cartas documento al escritor. Exigen una rendición de cuentas completa sobre los ingresos de películas como La uruguaya, Canelones, Sola en el paraíso y la serie animada sobre el Dibu Martínez, Emi on off.

El reclamo colectivo comenzó en redes sociales mediante la cuenta «Productores Organizados». Los inversores denunciaron que la empresa no mostró claridad sobre las ganancias generadas ni sobre la repartición de los fondos.

Orsai Audiovisuales utilizaba un modelo de financiamiento colectivo sin subsidios estatales ni grandes estudios. La empresa calculaba el presupuesto de una obra, lo dividía en bonos y los vendía al público. Quienes compraban los bonos se convertían en socios productores con derecho a participar en asambleas virtuales.

En 2021, Casciari explicó que el dinero ingresado no era una donación, sino una inversión. El compromiso indicaba que al vender o exhibir las películas, la recaudación volvería a los inversores de forma proporcional.

La respuesta de la productora y el cierre del financiamiento

El conflicto escaló cuando las producciones llegaron a distintas plataformas de transmisión y los socios no recibieron información sobre las ganancias. Ante la falta de respuestas, los inversores acudieron a la vía legal.

Días después de hacerse públicas las denuncias, la web de Orsai anunció el fin de su etapa de financiamiento colectivo tras más de cinco años de actividad. La empresa emitió un descargo donde sostuvo que aportar dinero para un proyecto audiovisual no es una inversión financiera, sino una apuesta artística comunitaria.

Durante años, Casciari respondió a las críticas con ironía y utilizó los cuestionamientos como estrategia de marketing bajo la idea de «fraude cultural». Sin embargo, los reclamos actuales superaron la ironía y tomaron la forma de un proceso judicial formal.

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