Esta enfermedad grave afecta tanto a personas como a perros y se transmite por la picadura de un insecto llamado flebótomo. Los síntomas en humanos incluyen fiebre prolongada, aumento del tamaño del abdomen, pérdida de peso y otros. En perros, se observan decaimiento, pérdida de pelo, crecimiento de uñas y úlceras en la piel.

El Ministerio de Salud de Salta reforzó la vigilancia sanitaria en Tartagal. La medida busca contener el aumento de casos de leishmaniasis visceral en la zona norte.
El director de Coordinación Epidemiológica, Francisco García Campos, lideró los encuentros con equipos médicos locales. Los departamentos San Martín y Rivadavia enfrentan hoy un riesgo de medio a alto.
Las autoridades organizaron los servicios de salud para asegurar tratamientos rápidos. De esta manera, los profesionales buscan prevenir complicaciones severas y reducir la mortalidad.
Avance de la enfermedad en la región
La leishmaniasis afecta a casi todos los países de Latinoamérica. En Argentina, los especialistas detectaron el insecto transmisor en Misiones durante el año 2000.
Con los años, el parásito se propagó hacia provincias como Corrientes, Formosa, Santiago del Estero y Salta. La provincia confirmó su primer caso humano en 2008.
Casos confirmados y población de riesgo
Salta acumula 59 personas contagiadas desde la aparición de la enfermedad. Recientemente, el sistema de salud detectó ocho nuevos infectados y dos personas fallecidas en Tartagal.
Los niños representan la población más vulnerable ante la infección. Por esta razón, los especialistas recomiendan realizar diagnósticos tempranos para aplicar los cuidados adecuados a tiempo.
Control de la transmisión en animales
El Ministerio de Salud coordina acciones junto al Colegio Médico Veterinario de la provincia. Ambos organismos buscan frenar la circulación del virus en los perros.
Los equipos aplican un plan de identificación de animales enfermos y castración masiva. Nicolás Ruiz de Huidobro, jefe de Zoonosis, resaltó que el control poblacional canino resulta clave para mitigar los contagios.
Sobre la enfermedad
La Leishmaniasis visceral es una enfermedad grave que afecta a personas y perros. Se transmite a través de la picadura de un insecto muy pequeño (2 a 4 mm) denominado flebótomo o también conocido como torito, plumilla o carachai. Cuando este insecto pica a un perro infectado con el parásito que causa leishmaniasis, al tomar su sangre también lo ingiere. La próxima vez que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos.
No se transmite persona a persona ni con el contacto directo con los perros.
En las personas, la leishmaniasis visceral afecta al bazo, hígado, médula ósea y otros órganos. Los síntomas que produce son fiebre prolongada, aumento de tamaño del abdomen, pérdida de apetito, disminución de peso, tos seca, diarrea y vómitos.
En los perros los síntomas que produce son decaimiento, falta de apetito, falta de pelo y descamación especialmente alrededor de los ojos y en el hocico, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel y hemorragia nasal.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento incluye el tratamiento farmacológico y el sintomático y de las complicaciones de la enfermedad. Se recomienda la internación de los pacientes durante los primeros 7 a 10 días para su seguimiento clínico y terapéutico estricto.
¿Cómo se puede prevenir?
La primordial medida preventiva es erradicar el flebótomo de los hogares y evitar que los perros se infecten, y detectar los síntomas que en el perro pueden hacer sospechar leishmaniasis. Para eso:
- Erradicar hojas y malezas de los alrededores de las viviendas y la basura acumulada en las casas.
- Mantener el terreno alrededor de la vivienda libre de malezas y corrales, y los animales domésticos y mascotas alejados de la vivienda durante la noche.
- Utilizar repelentes para insectos, mosquiteros o telas metálicas.
- Usar camisas de manga larga y pantalones o aplicarse repelente en el caso de transitar por zonas selváticas o con mucha vegetación.
- Se deben limpiar los lugares donde habitan los perros y evitar que sean picados por los flebótomos mediante collares o pipetas repelentes que deben ser renovadas según las instrucciones.
- Debemos estar atentos si la mascota presenta alguno de estos síntomas y si aparece llevarlo al veterinario:
- Caída del pelo especialmente alrededor de los ojos y las orejas.
- Fatiga.
- Pérdida de peso.
- Seborrea escamosa (como caspa).
- Crecimiento exagerado de las uñas.
- Úlceras en la piel.
- Hemorragia nasal.
- Se debe evitar el traslado de perros sanos e infectados desde y hacia zonas con leishmaniasis visceral