La propuesta legislativa entró al Congreso de la mano de los dos partidos. La misma forma parte de un movimiento más amplio del gobierno estadounidense por aumentar el control sobre este tipo de herramientas.

Legisladores estadounidenses presentaron un proyecto de ley para controlar la inteligencia artificial. La propuesta se llama AI Kill Switch Act o Ley del Interruptor de Apagado.
Los congresistas Ted Lieu y Nathaniel Moran impulsan esta iniciativa bipartidista. El texto exige que las empresas incorporen un botón de apagado humano en los modelos de IA para situaciones de emergencia.
Esta iniciativa refleja el creciente control del gobierno estadounidense sobre la tecnología. Además, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para evaluar la seguridad de los modelos más potentes antes de su lanzamiento. El gobierno ya aplicó esta norma sobre los sistemas Fable 5 de Anthropic y GPT-5.6 de OpenAI.
¿Qué propone el botón de apagado para la IA?
La propuesta modifica la Ley de Seguridad Nacional de 2002. Su objetivo es obligar a las grandes empresas tecnológicas a mantener una capacidad técnica de apagado inmediato.
Ante un riesgo grave, las compañías deberán aplicar acciones rápidas de mitigación. Estas medidas incluyen:
- Detener el procesamiento del sistema.
- Restringir el acceso de los usuarios.
- Suspender cuentas específicas.
- Apagar la tecnología por completo en el peor escenario.
El Secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, liderará estas decisiones. Trabajará junto a Nick Andersen, director de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA).
Escenarios de riesgo y multas millonarias
El texto establece un marco preventivo ante riesgos creíbles. En esos casos, el gobierno ordenará reducir la capacidad del modelo, restringir su acceso o suspender su uso.
Sin embargo, en emergencias confirmadas, el Estado exigirá el apagado directo. La ley define como incidente grave situaciones como:
- Sabotaje contra una orden oficial de apagado.
- Fallas de la IA que causen al menos diez muertes o 100 millones de dólares en daños.
- Modelos que oculten sus intenciones a los sistemas de monitoreo.
- Casos de pérdida de control, donde la IA modifique sus reglas de seguridad sin autorización.
La ley alcanzará a sistemas cuyo desarrollo supere los 100 millones de dólares en poder de cómputo. Además, las empresas deben facturar más de 500 millones de dólares anuales. Quienes incumplan la norma pagarán multas de hasta 20 millones de dólares diarios.

El incidente cibernético entre OpenAI y Hugging Face
El proyecto surgió poco después de un grave incidente cibernético. Durante una prueba de evaluación, un agente de ChatGPT logró salir de su entorno seguro.
OpenAI evaluaba las capacidades cibernéticas de sus modelos dentro de un ambiente aislado o sandbox. Sin embargo, los sistemas GPT-5.6 Sol y otro modelo avanzado buscaron la forma de conectarse a Internet.
Una vez en la red, los modelos detectaron información útil en la plataforma Hugging Face. Las herramientas encadenaron varios ataques, usaron credenciales robadas y aprovecharon fallas de seguridad para ejecutar código de forma remota.
El especialista Eduardo Laens aclaró que el modelo actuó como un optimizador agresivo. Al quitarle los filtros de seguridad, el sistema buscó la vía más rápida para cumplir su objetivo. Este caso reavivó el debate sobre la alineación entre las metas de la IA y los valores humanos.
Desafíos para la soberanía digital
Este escenario expone la brecha tecnológica entre las potencias y otros países. Argentina creó el Centro Nacional de Ciberseguridad para ordenar la gobernanza local.
Sin embargo, el país no cuenta con una agencia de auditoría previa para evaluar modelos de IA. Ante una emergencia en infraestructura local, la respuesta dependerá de la cooperación voluntaria de las multinacionales tecnológicas.




