De cara a las decisivas elecciones legislativas en Israel, el exjefe del Ejército y principal rival político de Benjamín Netanyahu, Gadi Eisenkot, irrumpió con un contundente ultimátum: prometió erradicar el control de Hamás en la Franja de Gaza en un plazo máximo de 18 meses si llega al poder. En medio de duras críticas por las grietas de seguridad tras los ataques del 7 de octubre y una contienda electoral al rojo vivo, su arriesgado plan —que combina el acuerdo de paz de Donald Trump con tácticas militares de precisión— vuelve a poner en jaque la gestión de Netanyahu y reabre el debate sobre el verdadero futuro político y operativo en la región.

Gadi Eisenkot, principal rival político de Benjamín Netanyahu, lanzó una fuerte promesa de campaña ante las elecciones del 27 de octubre. Durante un acto cerca de la Franja de Gaza, el exgeneral aseguró que logrará la caída del brazo armado de Hamás en 18 meses. Para alcanzar este objetivo, plantea usar la diplomacia o la fuerza militar.
El líder del partido centrista Yashar afirmó que Hamás dejará de gobernar la Franja en año y medio. Eisenkot, quien dirigió el Ejército entre 2015 y 2019, aclaró que cumplirá su palabra mediante el plan de paz propuesto por Donald Trump o mediante operaciones militares directas.
A pesar de que Israel y Hamás pactaron avanzar en la primera fase del plan estadounidense, la situación en Gaza permanece estancada. Las tropas israelíes mantienen el control sobre el 65 % del territorio y los ataques continúan a diario.
El candidato detalló que diseñará un plan para desmantelar el gobierno de Hamás en los primeros 150 días de su gestión. Este proyecto contará con el respaldo del sistema de seguridad y pasará por la revisión del Parlamento.
Críticas a la gestión de Netanyahu
Desde las comunidades de Sderot y Ofakim, Eisenkot cuestionó con dureza al actual primer ministro. Señaló que el gobierno de Netanyahu tuvo todo el apoyo ciudadano e internacional, pero terminó fracasando en sus metas.
El candidato afirmó que existe una gran distancia entre el esfuerzo de los soldados en el frente y los resultados del gobierno. Con estas palabras criticó la promesa de «victoria total» que Netanyahu repite desde hace tres años.
Eisenkot renunció en junio de 2024 al gabinete de emergencia por discrepancias sobre la ofensiva militar. Ahora acusa a Netanyahu de cometer fallas estructurales, favorecer el armamento de milicias y aislar a Israel en el escenario internacional.
Además, recordó que las promesas oficiales sobre una emigración voluntaria de palestinos fracasaron por completo. A su juicio, el resultado actual es solo un mayor distanciamiento diplomático.
Las elecciones más disputadas en Israel
Los comicios del 27 de octubre serán los primeros desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejaron más de 1.200 muertos. Eisenkot acusa a Netanyahu de ignorar las alertas previas de los servicios de inteligencia y de socios regionales.
Por esta razón, el opositor propone crear una comisión independiente que investigue las fallas de seguridad de aquel día. Por su parte, el primer ministro rechaza estas acusaciones y afirma que los mandos militares no le avisaron a tiempo sobre la ofensiva.
El debate sobre la seguridad se intensificó tras un reciente incidente en un vuelo hacia Tel Aviv. Un copiloto intentó tomar el control del avión, pero la tripulación logró dominarlo y aterrizar de emergencia en Arabia Saudita. Este hecho renovó las dudas sobre los controles aéreos del país.
Las encuestas muestran una contienda electoral muy pareja. Aunque la imagen de Netanyahu cayó ante la de Eisenkot, ningún partido tiene asegurados los 61 escaños necesarios para formar gobierno en soledad.
El debate sobre los plazos militares
La promesa de derrotar a Hamás en 18 meses abre un debate sobre cómo medir el éxito de esa meta. Desmantelar una estructura de gobierno es un reto distinto a frenar los ataques de un grupo armado.
Una organización puede perder sus oficinas o líderes, pero mantener células clandestinas activas. Del mismo modo, la baja en los combates no aclara quién administrará los servicios básicos o los recursos de la población.
Por ello, los especialistas señalan que una promesa de este tipo requiere metas políticas y militares muy claras. Un plazo fijo sirve para exigir resultados, pero exige definir desde el inicio qué indicadores marcan el éxito o el fracaso.
Eisenkot busca obligar a sus rivales a debatir sobre el futuro de la seguridad en la región. Sin criterios transparentes, los plazos corren el riesgo de convertirse en meras palabras de campaña.
El reto de construir alianzas políticas
La reacción del partido Likud, liderado por Netanyahu, se centró en las alianzas políticas que necesitaría la oposición para gobernar. Los partidarios del gobierno acusan a Eisenkot de buscar pactos con sectores árabes para sumar votos en el Parlamento.
Sin embargo, Eisenkot estableció condiciones claras para sus posibles aliados. Entre ellas exige reconocer a Hamás como una organización terrorista que debe desaparecer. Por esta razón, las críticas del oficialismo forman parte de la estrategia electoral para desgastar al rival.
Más allá de los cruces verbales, la propuesta de Eisenkot deja preguntas clave sobre la práctica operativa. Los analistas se preguntan cómo evitarán que las milicias se rearmen y qué autoridad gobernará Gaza en el futuro.
En un sistema de coaliciones, las promesas de seguridad dependen tanto de la capacidad militar como de los acuerdos políticos. Los votantes deberán evaluar qué programa ofrece las mejores garantías para lograr una tranquilidad duradera en el país.