Un verdadero terremoto financiero y político convulsiona a Paraguay tras el sorpresivo cierre e intervención de Ueno Bank, la gigante entidad digital del país, desatando una masiva corrida bancaria, violentos enfrentamientos entre ahorristas y la policía en Asunción, y una vertiginosa crisis institucional que ya acorrala al presidente Santiago Peña. La parálisis de los fondos no solo dejó atrapados los ahorros de cerca de tres millones de clientes al estilo del histórico corralito, sino que encendió las alarmas a nivel nacional por la posible pérdida de más de USD 355 millones pertenecientes al Instituto de Previsión Social (IPS) y la caja de jubilaciones públicas. Con la cúpula del directorio bancario detenida por presuntos autopréstamos irregulares, el titular del Banco Central removido de su cargo y la oposición ultimando un borrador para impulsar el juicio político contra el mandatario paraguayo, el país enfrenta momentos de máxima tensión e incertidumbre sobre el futuro de su sistema económico.

Paraguay atraviesa una profunda crisis financiera e institucional. El Banco Central del Paraguay intervino de forma preventiva a Ueno Bank. Esta decisión provocó violentas protestas de ahorristas y tensiones políticas hacia el presidente Santiago Peña.
Ueno Bank creció con rapidez hasta convertirse en un banco digital masivo. Sin embargo, la Superintendencia de Bancos detectó problemas de solvencia y graves irregularidades en sus operaciones de crédito.
El cierre de las sucursales desató momentos de mucha tensión en la capital paraguaya. Cientos de ahorristas y empleados intentaron llegar a las sedes bancarias. Sin embargo, la policía montó un operativo para bloquearles el paso.
La incertidumbre sobre la devolución de los depósitos generó corridas en las calles. Las protestas continuaron durante la noche con reclamos directos al presidente Santiago Peña. Muchos manifestantes exigieron la renuncia inmediata del mandatario. La escena hizo recordar el corralito argentino de 2001, aunque en Paraguay el problema afecta por ahora solo a Ueno Bank.
La crisis amenaza seriamente los fondos públicos. El Instituto de Previsión Social mantenía inversiones cercanas a 355 millones de dólares en la entidad. Esta suma representa cerca del 9% de la cartera que administra las jubilaciones del país.
Además del IPS, Ueno Bank capta dinero de otras entidades del gobierno y de la Conmebol. La exposición de estos organismos extiende las consecuencias del colapso más allá de los clientes particulares.
Ueno Bank inició como financiera y creció rápido gracias a su plataforma digital. En las últimas semanas se filtraron memorándums internos del organismo regulador. Esos documentos revelaron préstamos irregulares dirigidos a empresas del propio Grupo Vázquez, dueño del banco.
Estas operaciones superaron la liquidez de la entidad. El Banco Central confirmó que Ueno ya no contaba con el capital mínimo de solvencia. Aunque el Grupo Vázquez prometió aportar 100 millones de dólares de emergencia, el primer desembolso de 50 millones no llegó a tiempo.
Ante esta situación, la Justicia ordenó la detención de todo el directorio del banco y el allanamiento de sus viviendas. Miguel Vázquez, presidente del grupo económico, se entregó a la Policía Nacional.
La respuesta de Santiago Peña y el juicio político
El presidente Santiago Peña esperó casi 12 horas antes de hablar públicamente sobre el conflicto. Tras cancelar su viaje a la Cumbre Iberoamericana en España, anunció medidas en sus redes sociales.
En primer lugar, Peña solicitó la renuncia a Carlos Carvallo, titular del Banco Central. Luego, acordó con el Congreso tratar un proyecto de ley urgente. La norma busca autorizar el uso del Fondo de Garantía para pagar de inmediato a los ahorristas afectados.
Pese a este anuncio, la oposición política prepara un proyecto de juicio político contra Santiago Peña. Los legisladores opositores buscan consensos para impulsar la destitución del presidente por mal desempeño. Exigen explicaciones sobre la falta de controles previos en una entidad vinculada al propio entorno del mandatario.