Pionera al abrirse paso con una voz propia en un mundo de hombres, la dramaturga y narradora puso en el centro de la escena a la violencia y las relaciones de poder. Fue autora de “La malasangre”, “Decir sí” y “El desatino”, entre otras obras fundamentales de la dramaturgia argentina.

Griselda Gambaro nació el 24 de julio de 1928 en el barrio porteño de La Boca. La destacada escritora y dramaturga falleció a los 98 años, dejando una trayectoria basada en textos profundos que abordaron la condición humana, además de la realidad social y política de su época. Los críticos la consideran una renovadora que abrió caminos para las escritoras teatrales, convirtiéndose en un faro indiscutible para las nuevas generaciones.
Sus Inicios y el Impacto en el Teatro Nacional
En 1965 estrenó su primera obra, El desatino, en el Instituto Di Tella, provocando un gran revuelo en el ámbito cultural por su ruptura con el realismo social imperante. Durante esa misma década fructífera, publicó y estrenó piezas fundamentales para la escena nacional como Las paredes, Los siameses y El Campo. Su primera publicación oficial fue el libro de cuentos Madrigal en ciudad (1963), con el cual ganó una distinción del Fondo Nacional de las Artes. Dos años después, su colección de narraciones cortas titulada El desatino obtuvo el premio Emecé, mientras que en 1964 el Instituto Nacional de Cinematografía reconoció su guion de La infancia de Petra.
Exilio, Censura y Madurez Creativa
Durante la última dictadura militar, la autora se exilió en Barcelona junto a su esposo, el artista plástico Juan Carlos Distéfano. En 1977 publicó su novela Ganarse la muerte, la cual fue censurada de inmediato por el gobierno militar. Su pluma abarcó una extensa lista de creaciones escénicas, entre las que sobresalen Cuatro ejercicios para actrices, Nada que ver, Información para extranjeros, Dios no nos quiere contentos, La mala sangre, Antígona colérica, La casa sin sosiego, Es necesario entender un poco, Dar la vuelta, Lo que va dictando el sueño y La señora Macbeth.
Versatilidad ante los Clásicos y Colaboraciones
Escritora de raza y teatrera de ley, Gambaro incursionó con maestría en la adaptación de grandes clásicos universales. Creó Antígona furiosa a partir de la tragedia de Sófocles, La señora Macbeth basada en la obra de Shakespeare, Querido Ibsen, soy Nora como relectura de Casa de muñecas, y Penas sin importancia inspirada en los textos de Antón Chéjov. Su trabajo despertó el interés de reconocidos directores como Alberto Ure, Laura Yusem, Alicia Zanca, Rubén Szuchmacher, Augusto Fernandes y Pompeyo Audivert, quienes llevaron sus textos a escena.
Legado Institucional y Despedida Oficial
La Secretaría de Cultura de Argentina confirmó su fallecimiento, destacándola como una figura clave y renovadora del teatro argentino. Asimismo, la Asociación Argentina de Actores expresó su profundo pesar en redes sociales, recordando que su obra y compromiso dejaron una huella imborrable en la cultura nacional. A lo largo de su vida recibió numerosas distinciones, incluyendo el prestigioso premio Konex de platino, el título Honoris Causa del IUNA y el Premio Atahualpa del Cioppo en España. Además, tuvo el honor de inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires en 2005 y la Feria Internacional de Frankfurt en 2010, cuando el país participó como invitado de honor.




