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Paralización oficial del reactor nuclear CAREM

El freno al proyecto bandera de desarrollo nuclear propio representa un golpe crítico al sector científico estatal..Al intentar desmentir, con datos erróneos y falseados, una tapa de este diario, por primera vez se anuncia un parate en la obra.

El plan atómico argentino, y en particular el proyecto del reactor Carem, sigue en peligro por la decisión del gobierno de Javier Milei de paralizar sus avances y facilitar en cambio la entrada vía Super Rigi, anunciada con bombos y platillos, del grupo Meitner Energy, del magnate estadounidense de origen iraní Hamid Ansari, cercano a Donald Trump.

Esta decisión y sus graves consecuencias en un proyecto soberano que implicó una inversión de 690 millones de pesos, aparecía evidenciada en los hechos, pero hasta el momento nunca explicitada. Una respuesta que publicó la “Oficina de Respuesta Oficial” -que intenta ser una desmentida a este medio y esta cronista, aunque con datos erróneos o falseados– admite por primera vez que en la actual gestión “se paralizó la construcción física del reactor”.

Especializados

La “Oficina de respuesta” acusa que “Página/12 no sabe de lo que habla”, y asegura que “el medio no-especializado Página/12, bajo la firma de la periodista no-especializada Karina Micheletto (licenciada en Comunicación), publica una nota con datos falsos, manipulados y con afirmaciones fácilmente desmentibles sobre el proyecto Carem”.

Esta “Oficina de Respuesta” se tomó dos días para explicar que “en una revisión independiente de un comité de expertos que encargó la CNEA en 2024, se objetó la seguridad operativa del actual diseño y se concluyó que todavía falta muchísimo camino por recorrer antes de tener un modelo que funcione en la teoría”.

Es por esta misma razón que se paralizó la construcción física del reactor, ya que éste todavía se encuentra en etapa de diseño conceptual”, admite.

Y en una lamentable comparación, o acaso en un lapsus de gestión, habla del Carem como un “elefante blanco”. Ya se sabe qué destino recorrió el edificio que así se bautizó, que iba a ser el hospital más grande de Latinoamérica en tuberculosis, y terminó demolido.

“Lamentablemente, la gestión kirchnerista gastó cientos de millones de dólares en hacer una estructura civil inmensa sin tener resuelto qué irá adentro. Un verdadero elefante blanco que le costó a los argentinos mucho más que la reportada cifra de 690 millones de dólares, dado que no contempla las 9 millones de horas de ingeniería insumidas en el proyecto ni los costos están traídos a valor actual”, se lee.

De este modo, el gobierno admite, por primera vez y en contra de otras declaraciones públicas previas realizadas, su decisión de paralizar una obra de desarrollo soberano atómico de avanzada que trasciende en mucho a “la gestión kirchnerista”, y que fue sostenida a lo largo de sucesivos gobiernos, más allá del impulso que, efectivamente, le dieron las administraciones peronistas.

Lo hace citando una “revisión independiente” o revisión de pares que encaró esta gestión a su llegada, que fue duramente objetada por la comunidad científica nacional e internancional, por haber sido hecha por investigadores de base, no especialistas en diseño de reactores. Ese proceso de revisión fue denunciado como viciado, o incluso direccionado, justamente, para arribar a este parate.

Sus conclusiones, de todos modos, no son oficiales ni tienen efecto decisorio: como indica la ley, el ente que regula la actividad nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear, es el que ha autorizado la construcción, tras un larguísimo y continuo proceso que comienza con informes preliminares de seguridad, y abarca simulaciones y presentaciones constantes.

Claramente estas autorizaciones oficiales, ya otorgadas, se logran cuando la obra ha avanzado mucho más allá de su ingeniería conceptual -como falsea el tuit oficial-, y ha avanzado en su obra civil y desarrollo tecnológico hasta su ingeniería de detalle, como es el caso en la actualidad.

Resulta llamativo, además, que el mismo gobierno que acusa a este medio y esta cronista de “no especializados” (¿en reactores?), siga nombrando en un organismo como la CNEA a funcionarios sin formación en el área, e incluso con escasa formación en general. Como el bachiller Felipe Randle (tal toda su formación), recientemente nombrado mano derecha del presidente de la CNEA, Martín Porro. O entre otros ejemplos, en Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) -la empresa estatal que gestiona las centrales atómicas de Atucha I, Atucha II y Embalse- el tuitero libertario de 23 años Ezequiel Acuña, que pasó de las redes a subgerente de Responsabilidad Social Empresaria.

Borrado

A la vez, una serie de movimientos gerenciales evidencia que el Carem directamente acaba de ser borrado del organigrama de a Comisión Nacional de Energía Atómica. Quien era gerenta del proyecto Carem, Magdalena Villaverde, fue “ascendida” a “gerenta de Area de Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos”. Es decir, un proyecto de envergadura como el Carem ya no merece ubicarse en un área específica a cargo.

Los últimos despidos que sufrió la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se ensañaron particularmente con el proyecto Carem: de 61 trabajadores despedidos, 35 estaban abocados al reactor.

Una merma que ayer volvió a provocar una protesta espontánea en el Centro Atómico Bariloche, tras la reaparición de la gerenta Villaverde, quien se negó a recibir a los jefes de área que le llevaban consultas muy concretas por escrito: ¿Qué pasa con los despedidos y despedidas? ¿Y con la gente que sigue en el proyecto? Y finalmente: ¿cómo seguimos trabajando en el Carem? No hay respuestas tampoco para ellos.

Respuestas

La tapa de Página/12 del lunes reflejó esta urgente situación, en una extensa nota que recogió denuncias sobre el alarmante estado de abandono de la inversión hecha en el Carem, y testimonios de especialistas que estuvieron abocados al desarrollo de este prototipo, científicos y técnicos que siguen trabajando allí, incluso algunos que en el último tiempo pasaron de trabajar en la CNEA, con sus congelados salarios, a la pujante Meitner Energy (esta sí, con un proyecto en etapa de ingeniería conceptual).

Esta última empresa viene funcionando con oficinas en Bariloche y Buenos Aires desde mucho antes del anuncio del Rigi, y buena parte de su plantel técnico trabajaba antes en CNEA, para el Carem. Un dato ilustrativo de situación: De los 17 graduados del año pasado del prestigioso y público Instituto Balseiro en Ingeniería Nuclear e Ingeniería Mecánica, 13 están trabajando en la compañía.

Más que una “desmentida” tuitera con datos que se comprueban falsos en su investigación, y que no llevan firma de los funcionarios y organismos competentes, este diario sigue aguardando una respuesta oficial a sus numerosas consultas, así como a su pedido de visitar el predio en el que se emplaza el reactor Carem, cuyo estado de abandono fue denunciado por los trabajadores.