El 18 de abril pasado la joven de 24 años encontró tiradas en la calle las tarjetas de crédito y débito de otra persona, y aprovechó para comprase ropa y comida.
Tras la denuncia, los dueños de los locales donde había realizado las transacciones aportaron los videos de las cámaras de seguridad en los que se veía a la acusada usando las tarjetas ajenas.
El juez de la Sala I del Tribunal de Juicio de Tartagal Reinaldo Burgos la condenó por ser autora del delito de estafa y le impuso la pena de seis meses de prisión de ejecución condicional y deberá cumplir reglas de conducta durante dos años.




