El 10 de octubre del año pasado un hombre de 34 años ingresó a la casa de su expareja mientras ella dormía. Comenzó a agredirla aprovechando su sorpresa, la agarró del cuello y la golpeó, acusándola de haber formado otra pareja.
Quince días más tarde volvió a entrar en la casa para insultarla y amenazarla para que no vaya al centro porque la iba a matar y le iba a robar unas chapas.
En audiencia de juicio abreviado, el juez Reinaldo Burgos lo condenó a un año y tres meses de prisión de ejecución efectiva por ser responsable del delito de amenazas en contexto de género (dos hechos) en concurso real.
Además dispuso su inmediato traslado a la cárcel de Tartagal.




