Cuando un glaciar rompió la resistencia de la represa y arrasó con hielo, barro y rocas la zona fronteriza del Himalaya, un capataz estaba en la sala de control alertó a sus compañeros. Muchos lograron salir a tiempo, pero él quedó bajo tierra: “Mi responsabilidad era salvar a los otros”.

Sanjay Sah, un capataz mecánico de 30 años, sobrevivió nueve días atrapado en un túnel en Nepal. El accidente ocurrió en la central hidroeléctrica Trishuli 3A. Antes del derrumbe, Sah prefirió salvar a sus compañeros. Avisó a más de 40 trabajadores para que huyeran del lugar. Sin embargo, el colapso de rocas selló la salida y lo dejó atrapado en la oscuridad.
El poder del mantra contra la desesperación
Durante el encierro, Sah recurrió a la oración y cantó el maha mantra para conservar la calma. Un mantra es una palabra o frase sagrada en sánscrito. Esta herramienta ayuda a enfocar y serenar la mente en momentos difíciles.
Estudios científicos afirman que cantar mantras reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Además, esta práctica calma el sistema nervioso y disminuye la ansiedad. En situaciones extremas, repetir frases sagradas funciona como un ancla mental. Desplaza los pensamientos negativos y aporta tranquilidad.
El emotivo rescate de los sobrevivientes
Los socorristas también rescataron con vida a Kabir Maharjan, un supervisor de 45 años. Una foto oficial mostró al hombre cubierto de barro y rezando sobre una camilla. Luego, un helicóptero trasladó a ambos trabajadores a un hospital en Katmandú. Los médicos informaron que los pacientes permanecen estables.
El rescate ocurrió horas después de que los equipos escucharan un débil mensaje desde el interior. El especialista australiano Arnold Dix asesoró las maniobras de auxilio. Los rescatistas perforaron unos 60 metros de escombros para abrir un paso. Dix calificó la salvación de los obreros como un verdadero milagro.
Una catástrofe con miles de víctimas en el Himalaya
Sah y Maharjan son los únicos sobrevivientes confirmados en las obras afectadas. Las autoridades estiman que unos 900 obreros siguen atrapados en diferentes proyectos hidroeléctricos. Equipos de Nepal, India, China y Corea del Sur continúan la búsqueda entre los escombros.
El desastre comenzó tras un desprendimiento de glaciar en la frontera entre China y Nepal. La gran avalancha de barro y agua destruyó rutas, puentes y represas. La catástrofe causó más de 1.300 muertos y miles de desaparecidos en la región. Las Naciones Unidas advirtieron sobre las graves dificultades para enviar ayuda a los pueblos aislados.