El acuerdo, del que se informó por primera vez el martes, podría permitir a los sauditas enriquecer su propio combustible para reactores nucleares.

Fuentes de la agencia AP revelaron un dato clave. El pacto no contempla el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este mecanismo autoriza inspecciones profundas para verificar el uso del material nuclear.
La decisión marca una gran diferencia con el tratado de 2009 entre Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos. En aquel momento, Abu Dabi renunció al enriquecimiento de uranio para construir la planta de Barakah.
Los expertos consideran ese modelo previo como el «estándar de oro» para el desarrollo atómico pacífico.

La postura de Arabia Saudita sobre el combustible atómico
Arabia Saudita rechaza firmar cláusulas que frenen el manejo completo del combustible nuclear. El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, lanzó una advertencia pública sobre el tema.
El líder saudí confirmó que su país buscará desarrollar armas nucleares si Irán obtiene una bomba atómica.

Tensión regional y los Acuerdos de Abraham
El pacto surge en medio del conflicto que la gestión de Donald Trump mantiene contra Irán. En esa disputa, la Casa Blanca busca desmantelar el programa atómico iraní.
Por su parte, Arabia Saudita todavía no firmó los Acuerdos de Abraham. En cambio, naciones como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán adhirieron a este tratado desde 2020.




