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A solo días de las urnas: Lula rechaza ir al debate televisivo y opta por una entrevista en un podcast

El mandatario y candidato a la reelección optó por una entrevista que será transmitida por internet en el mismo horario del encuentro televisivo.

Luiz Inácio Lula da Silva decidió no participar del debate presidencial organizado para este jueves. Esta ausencia ocurre a solo tres días de la primera vuelta de las elecciones brasileñas. El mandatario desestimó el desafío público que le había lanzado Flávio Bolsonaro. Los organizadores recibieron la comunicación oficial del presidente, quien optó por concurrir en paralelo a una entrevista en un podcast. Debido a esta decisión, Bolsonaro compartirá el estudio con otros tres aspirantes y tendrá la posibilidad de dirigir sus intervenciones hacia una silla vacía.

La primera vuelta electoral se celebrará el 4 de octubre. Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos, habrá una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre. La noticia del faltazo se conoció este miércoles, tras la fuerte presión ejercida por Bolsonaro para que ambos debatieran frente a las cámaras. El senador había anunciado el domingo su asistencia y convocó directamente al mandatario a hacer lo mismo. Durante un acto de campaña, Bolsonaro afirmó que iría al debate de Globo y le exigió a su rival que asistiera para debatir y mostrar qué proyecto es mejor para el país.

El candidato opositor confirmó su presencia a pesar de saber que Lula no asistiría. El evento contará también con la participación de Ronaldo Caiado, Augusto Cury y Romeu Zema. Las reglas del encuentro establecen que el espacio reservado para el presidente permanecerá vacío, mientras el resto de los participantes podrán formularle preguntas directamente. En contraposición, Lula eligió el podcast Flow para la misma hora. Con esta jugada, el actual jefe de Estado evita todos los debates de la primera vuelta, repitiendo la estrategia que usó a fines de agosto cuando prefirió una entrevista televisiva.

La disputa entre ambos candidatos llega al tramo final con diferencias muy reducidas. Un sondeo publicado en septiembre ubicó al presidente con el 40 por ciento de las intenciones de voto y al senador con el 36 por ciento, configurando un escenario de empate técnico. En una eventual segunda vuelta, la distancia también es estrecha, marcando el 47 por ciento para Lula frente al 45 por ciento para Bolsonaro. Sin embargo, un nuevo sondeo difundido por AtlasIntel/Bloomberg mostró un escenario todavía más cerrado, con una diferencia de apenas 0,1 puntos porcentuales en una segunda vuelta, donde Bolsonaro alcanzaría el 47,7 por ciento y Lula el 47,6 por ciento.

El costo de vida se transformó en el eje central de la campaña electoral. Lula defiende su gestión asegurando que la situación económica mejoró gracias a la baja del desempleo, la reducción de la desigualdad y la desaceleración de la inflación. Este mensaje intenta contrarrestar la percepción negativa de los hogares que todavía sufren por los altos precios de los alimentos. Una encuesta reciente reveló que casi la mitad de los brasileños considera que la economía empeoró durante el último año.

Los precios de la canasta básica moderaron sus aumentos en comparación con los años posteriores a la pandemia, pero el nivel general sigue por encima de los registros previos a 2020. A esto se suman el endeudamiento familiar y las altas tasas de interés, factores que reducen el poder de compra. Bolsonaro capitalizó este malestar económico y propone bajar impuestos, mejorar la logística de transporte, ampliar el almacenamiento agrícola y fomentar la producción local de fertilizantes. Por su parte, Lula responde ponderando el crecimiento agropecuario, la ampliación del crédito rural, el refuerzo de los planes sociales y las nuevas medidas contra las apuestas en línea. A pocos días de las urnas, el debate sin el presidente y la paridad absoluta en las encuestas marcan el pulso definitivo de la campaña en Brasil.