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La Meningitis puede ser mortal: los síntomas de alerta y la importancia de la prevención

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las vacunas constituyen la herramienta más eficaz para lograr una protección duradera. La enfermedad inflama las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.

Bacterias, virus, hongos y parásitos provocan la infección. La variante bacteriana genera especial preocupación porque causa la muerte en una de cada seis personas y complicaciones graves en una de cada cinco. Los recién nacidos presentan mayor vulnerabilidad frente al estreptococo del grupo B. En niños y adolescentes, el riesgo se concentra en el meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae. Las personas inmunodeprimidas o que viven con VIH también enfrentan un riesgo elevado.

Síntomas de alerta y urgencia médica

La meningitis por meningococo avanza con extrema rapidez y algunos pacientes fallecen durante las primeras veinticuatro horas tras la aparición de los síntomas. Los signos de alerta incluyen fiebre alta, rigidez de cuello, vómitos, dolor de cabeza intenso y alteración del estado mental. En los menores de un año aparecen irritabilidad, llanto constante, somnolencia y abultamiento en la fontanela. Ante estas manifestaciones, las familias deben asistir de manera inmediata a una guardia médica.

Cobertura de vacunación en Argentina

En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación incluye la vacuna antimeningocócica conjugada tetravalente de forma gratuita. El esquema contempla una primera dosis a los 3 meses, una segunda a los 5 meses y un refuerzo a los 15 meses. Para los adolescentes, corresponde una dosis única a los 11 años. Esta aplicación reduce la presencia de la bacteria en la nariz y la garganta, disminuyendo la transmisión hacia los lactantes.

Desafíos actuales y secuelas graves

Las estadísticas oficiales muestran coberturas por debajo de la meta del noventa y cinco por ciento. La cobertura a los 11 años llega apenas al cincuenta y siete coma dos por ciento. Los pediatras destacan que la adolescencia representa una etapa de gran vulnerabilidad por la intensa circulación social. Los sobrevivientes enfrentan secuelas permanentes como pérdida auditiva, problemas neurológicos, fallo renal o pérdida de extremidades.

Entre los síntomas más habituales se encuentran:

  • Fiebre.
  • Rigidez de cuello o nuca.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad o rechazo a la luz.
  • Náuseas y vómitos.