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Batalla campal y 15 detenidos en el Obelisco

Miles de hinchas habían llegado para reconocer al equipo argentino, pero un grupo provocó corridas y enfrentamientos con la Policía durante la noche.

Miles de hinchas se habían concentrado en el centro porteño para acompañar al equipo de Lionel Scaloni después de la derrota por 1-0 ante España en la final del Mundial 2026. Sin embargo, con el paso de las horas, algunos grupos transformaron el reconocimiento al plantel en una noche de violencia.

Piedras, botellas y ataques contra la Policía

La concentración se extendió por las avenidas 9 de Julio y Corrientes, con camisetas, banderas, bombos y cánticos dedicados a los jugadores. También se proyectaron sobre el Obelisco imágenes de la campaña argentina en la Copa del Mundo.

Cerca de las 23.30, el clima cambió por completo. Según fuentes oficiales, un grupo comenzó a lanzar piedras, botellas, bengalas y otros objetos contra el cordón policial instalado alrededor del monumento.

Algunas personas también atravesaron el vallado perimetral, lo que derivó en enfrentamientos y en el avance de los efectivos para recuperar el control de la zona.

Tres policías heridos y 15 detenidos

El operativo terminó con 15 personas detenidas y tres efectivos de la Policía de la Ciudad heridos. Para dispersar a quienes protagonizaban los ataques fue necesaria la utilización de un camión hidrante.

Durante los disturbios también se reportaron robos de teléfonos celulares y otras pertenencias. Las corridas generaron momentos de desesperación entre las familias que habían asistido para acompañar a la Selección y que debieron abandonar rápidamente el lugar.

La Policía había desplegado previamente un operativo con cerca de mil agentes, vallas y vehículos hidrantes ante la concentración esperada en el centro porteño. Pese a las medidas preventivas, los ataques obligaron a intervenir para desalojar progresivamente la zona.

Una despedida empañada por los violentos

Antes de los incidentes, la convocatoria había transcurrido en un clima de emoción. Los hinchas cantaron, aplaudieron al equipo y ovacionaron especialmente a Lionel Messi después de una nueva final mundialista.

Sin embargo, la acción de un grupo reducido terminó desvirtuando el sentido de la concentración y dejó como saldo imágenes de violencia, personas heridas y detenidos. Lo que debía ser un reconocimiento al subcampeón del mundo terminó convertido en una noche negativa en uno de los puntos más emblemáticos del país.

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