Tras la reciente clausura de varias fiestas clandestinas en Salta, la noche salteña enfrenta un alarmante escenario de crisis que pone en jaque la continuidad de los boliches habilitados. Mario Delaloye, referente del sector, advirtió sobre una drástica caída de hasta el 70% en la recaudación de boleterías y apuntó contra la competencia desleal de eventos informales, confiterías y terceros tiempos que se transforman en boliches sin pagar impuestos ni cumplir con las estrictas exigencias de seguridad. Con un código nocturno que consideran obsoleto y el temor latente de que esta problemática se multiplique en la temporada de verano, los empresarios de la nocturnidad salteña reclaman controles severos y una urgente actualización normativa para evitar la quiebra del sector.

La clausura de cinco fiestas ilegales en la capital salteña encendió las alarmas en el sector del entretenimiento nocturno. Mario Delaloye, referente de las discotecas locales, advirtió sobre la grave crisis que enfrentan los locales bailables habilitados. La caída del consumo, el aumento de costos y la competencia desleal ponen en riesgo la continuidad de estos comercios.
Según estimaciones del sector, hoy funcionan apenas ocho boliches formales en la ciudad de Salta. La combinación entre exigencias impositivas y cambios en las costumbres de la gente afecta directo las finanzas de los establecimientos.
Caída del setenta por ciento en la recaudación de entradas
Los ingresos por venta de entradas sufrieron un impacto severo durante los últimos meses. Frente al desplome del público, los empresarios cambiaron las estrategias de cobro. Las mujeres ingresan gratis en la mayoría de los casos, mientras que solo una parte de los varones abona la entrada.
En la actualidad, el valor promedio de acceso ronda los quince mil pesos. Las boleterías registran una baja del setenta por ciento en sus ingresos. La actividad económica se sostiene casi de manera exclusiva por la venta en las barras de tragos.
Fiestas clandestinas y locales sin habilitación adecuada
El principal reclamo del sector apunta contra los eventos que funcionan al margen de la ley. Muchos organizadores promocionan fiestas en redes sociales y revelan la ubicación a último momento. Esta modalidad busca eludir las inspecciones municipales y los controles policiales.
Además, Delaloye cuestionó a comercios de otros rubros que mutan durante la madrugada. Confiterías y canchas de fútbol con terceros tiempos ofrecen baile sin cumplir las exigencias de un boliche. Los locales habilitados deben pagar impuestos, adicionales policiales y derechos de autor como SADAIC o AADI-CAPIF.
La necesidad de actualizar el código nocturno en Salta
El referente del sector solicitó adaptar las ordenanzas a los nuevos hábitos de consumo. El código nocturno actual resultaba vetusto ante la convivencia de fiestas masivas, eventos electrónicos y confiterías. Una regulación moderna debe fijar pautas claras para cada rubro y garantizar condiciones de seguridad equivalentes.
La llegada de la temporada de primavera y verano genera preocupación entre los bolicheros. El sector teme un incremento de la nocturnidad informal si las autoridades no aumentan los controles en toda la ciudad.