La primera misión china de defensa planetaria intentará desviar la órbita de un asteroide de 30 metros y comprobar sus efectos con una segunda nave de observación.

China prepara su primera demostración de defensa planetaria con una misión que pretende estrellar una nave contra un asteroide antes de 2030. El impacto se produciría a más de 9 kilómetros por segundo, unos 32.400 km/h y más de 26 veces la velocidad del sonido, Mach 26. También sería casi un 50 % más rápido que el protagonizado por la misión DART de la NASA en 2022.
El objetivo será previsiblemente 2015 XF261, un asteroide cercano a la Tierra descubierto en diciembre de 2015 por el sistema Pan-STARRS. Según informa South China Morning Post, citando el estudio del equipo dirigido por Li Mingtao, científico jefe de defensa planetaria de la Administración Espacial Nacional China, la roca pasará a unos siete millones de kilómetros de nuestro planeta durante una aproximación prevista para 2029 o 2030. No existe riesgo conocido de que vaya a chocar contra la Tierra.
Los científicos calculan que mide alrededor de 30 metros, aunque la estimación continúa siendo muy imprecisa. Un estudio anterior situaba su diámetro entre 24 y 84 metros en función de la cantidad de luz que refleje y establecía un valor nominal de 35,5 metros. Tampoco se conocen su masa, densidad, composición ni velocidad de rotación. Si finalmente tuviera 30 metros y una densidad propia de una roca sólida de composición ordinaria, la masa se situaría en entre 42.000 y 49.000 toneladas.
La misión se relaciona con DART porque recurre a la misma idea. Una nave actuará como impactador cinético y transferirá su impulso al asteroide para modificar ligeramente su movimiento. En esa ocasión, la NASA golpeó Dimorphos, un objeto de unos 160 metros que orbita alrededor de otro asteroide llamado Didymos. La nave estadounidense, de unos 579 kilos, llegó a 6,1 kilómetros por segundo y consiguió reducir en unos 33 minutos el periodo orbital de Dimorphos.
Lo que China pretende es realizar una prueba más parecida a un escenario real de defensa planetaria. Su intención no es cambiar la órbita de un asteroide alrededor de otro, sino alterar directamente la trayectoria de 2015 XF261 con respecto a la Tierra. El equipo dirigido por Mingtao contempla incluso la posibilidad de ‘fragmentar su estructura’ si las características del objeto y la energía del impacto lo permiten.
‘DART fue la primera misión que demostró el desvío de un asteroide mediante un impacto cinético en el espacio, pero no modificó directamente la órbita de un asteroide alrededor del Sol con respecto a la Tierra, por lo que difiere de un escenario real de defensa planetaria’, explican los investigadores citados por el medio. Estudios posteriores han constatado que DART también alteró ligeramente la órbita del sistema Didymos alrededor del Sol, aunque su objetivo principal era modificar el movimiento de Dimorphos alrededor de su compañero.
El plan contempla lanzar conjuntamente dos naves que se separarán después de abandonar la Tierra. El impactador se dirigirá hacia el asteroide, mientras que el observador seguirá una ruta más larga con una asistencia gravitatoria de Venus. Antes de la colisión liberará una pequeña sonda para registrar el choque en tiempo real y después analizará los cambios en la órbita, la forma, la superficie y la estructura interna del objeto. A diferencia de Hera, que la Agencia Espacial Europea lanzó dos años después de DART para estudiar sus efectos, China quiere reunir el impacto y la observación posterior dentro de una sola misión.
Todavía no se han revelado las dimensiones, la masa, el sistema de propulsión ni el fabricante del impactador. La nave deberá localizar el pequeño asteroide y completar de forma autónoma la aproximación final porque el retraso de las comunicaciones impedirá dirigirla en tiempo real desde la Tierra. Los cuatro objetivos establecidos son alcanzar el blanco con precisión, modificar su órbita, medir los resultados y demostrar que la prueba no ha creado ningún peligro para nuestro planeta.