El sábado por la noche, durante el partido entre Alianza y Futbolistas Asociados Santanecos, en el estadio Cuscatlán de San Salvador, se produjo una estampida, dejando un saldo de 12 personas muertas y más de 100 heridas.
Los incidentes se produjeron cuando los hinchas intentaban ingresar a una de las zonas populares de la cancha, lo que obligó a suspender el clásico a los 16 minutos del primer tiempo.
La Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut) lamentó en un comunicado las muertes (algunos presentaban signos de asfixia y otros diferentes tipos de traumatismos) y agregó que «solicitará de inmediato un informe de lo sucedido y comunicará lo pertinente en el más breve plazo».

Por su parte, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aseguró en su cuenta de Twitter que «La Policía y la Fiscalía realizarán una investigación exhaustiva de los hechos ocurridos en el Estadio Cuscatlán. Todos serán investigados: equipos, directivos, estadio, boletería, liga, federación, etc.», y agregó que «sean quienes sean los culpables, no quedarán en la impunidad».
Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, no tardó en manifestar su pésame «a los familiares y amigos» de los fallecidos. «Nosotros, junto con la FIFA y la comunidad mundial del fútbol, acompañamos en el sentimiento a todas las personas afectadas, así como a la gente de la República de El Salvador, la Concacaf, la Federación Salvadoreña de Fútbol y la Primera División de Fútbol de El Salvador en estos difíciles momentos», añadió en su comunicado.




