Entre acrobacias aéreas, luces de Hollywood y propulsores de cohete, Elon Musk volvió a deslumbrar al mundo al presentar el nuevo Tesla Roadster: un prototipo biplaza capaz de rodar cabeza abajo, volar breves instantes y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo. Sin embargo, detrás del impactante espectáculo que fusiona la ingeniería de SpaceX con la industria automotriz, se esconden severas dudas sobre su viabilidad comercial, promesas de entrega que llevan una década de retraso y un laberinto de trabas legales que amenazan con dejar a este «auto volador» como una costosa fantasía de marketing.

Elon Musk nunca prueba en persona sus tecnologías voladoras. Siempre envió a otros pilotos en los 21 cohetes tripulados que lanzó al espacio. En la reciente presentación que encabezó en Texas tampoco se subió al nuevo Tesla Roadster, ese híbrido entre auto y cohete.
El vehículo es un monoplaza, pero nadie lo pilotó durante la demostración. Esta decisión demuestra que el empresario aún no confía en la seguridad de este modelo, cuya utilidad real sigue en duda.
De forma oficial, el magnate presentó un automóvil. Sin embargo, realizó el evento en el campo de pruebas de SpaceX, lo que revela la verdadera naturaleza del proyecto.
El espectáculo incluyó luces estridentes, música alta, humo y una cuenta regresiva ante un público entusiasmado. La escena principal mostró un auto blanco sin conductor que subía por una rampa muy inclinada. La pista se volvió vertical y luego se curvó hasta formar media «U».
Al llegar a la parte superior, el vehículo quedó boca abajo, pero se mantuvo pegado a la pista gracias a un sistema de succión por ventosa. Parecía una hormiga caminando por el techo. Luego, el auto dio marcha atrás y regresó al punto de partida entre los aplausos de los asistentes.
En una segunda maniobra, el auto volvió a subir la rampa. Esta vez continuó de largo al terminar la pista, quedó suspendido en el aire boca abajo y dio medio giro para acomodarse. En ese momento se encendieron los propulsores con una llama azul y el vehículo bajó suavemente al suelo como si fuera un dron.
Tecnología espacial aplicada a un automóvil
El nuevo modelo cuenta con un sistema de despegue y aterrizaje vertical. Tesla no inventó una tecnología nueva para este logro; simplemente adaptó al chasis el sistema de propulsión, frenado y descenso que ya utilizan sus cohetes reutilizables.
Lo novedoso es la integración entre Tesla y SpaceX. El espectáculo resultó impactante, pero la propuesta es engañosa. En realidad se trata de un cohete con chasis de auto y ruedas agregadas. El vehículo funciona como un dron que usa chorros de gas comprimido en frío en lugar de hélices.
Tampoco podemos decir que el auto voló en el sentido tradicional. Realizó un salto acrobático breve, ideal para llamar la atención de las cámaras, impresionar al público y subir el valor de las acciones de Tesla. Esta acción de marketing difícilmente tenga una aplicación práctica en el futuro, ya que no parece haber forma de volverla rentable más allá de dar visibilidad a la marca.
Gene Munster, inversor de Tesla y socio de Deepwater Asset Management, comentó en la red social X que el evento fue una demostración de ingeniería sin valor comercial, cuyo único fin era poner en evidencia a los fabricantes tradicionales.
Lars Moravy, director de ingeniería de Tesla, explicó que el sistema de vuelo utiliza diez propulsores que le permiten alcanzará los 370 km/h. Musk prometió llegar a la mitad de la velocidad del sonido (unos 620 km/h) y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo.
El Roadster también genera fuerza de empuje hacia abajo mediante cuatro ventiladores eléctricos traseros. Estos dispositivos absorben el aire de la parte inferior y crean una zona de presión negativa que pega el auto al asfalto, incluso cuando está detenido.
Este sistema mantendrá el vehículo pegado a la carretera al tomar curvas a alta velocidad. Musk afirmó que el auto romperá todos los récords de pista existentes.
Promesas incumplidas y trabas legales
Tesla prometió originalmente que la segunda generación del Roadster saldría al mercado en 2020. No obstante, la empresa suele incumplir sus plazos. Desde 2017 vende reservas con pagos por adelantado que después suele devolver tras trámites complejos.
Ahora, la compañía promete iniciar la producción en 2028. Para reservar este auto volador, los compradores deben adelantar hasta 250.000 dólares.
La empresa anunció en X que ofrecerá tres versiones de conducción autónoma:
- La versión Performance, de dos plazas, apta para carreteras y sin propulsores de gas.
- La variante Thrust, diseñada para competición.
- El modelo Roadster Rocket, que será la única versión capaz de volar.
Estas novedades llegan cuando Musk afirma que Tesla ya no es solo un fabricante de autos, sino una empresa de vehículos autónomos y robots.
El proyecto enfrenta varios problemas. El auto es apenas un prototipo y nadie sabe cuándo saldrá a la venta. Además, existen enormes obstáculos legales por las regulaciones de aviación.
Scott Miller, profesor de aviación en la Universidad Estatal de San José, aclaró que la Administración Federal de Aviación tiene autoridad sobre cualquier aparato que se separe de la tierra. Por su parte, Musk admitió con cinismo que el vehículo no es legal en todas las jurisdicciones y que no está optimizado para la seguridad.
Cualquier persona que compre un Roadster volador necesitará una licencia de piloto recreativo. Además, la mayoría de los estados de EE. UU. prohíben despegar fuera de los aeropuertos, por lo que los dueños solo podrían usarlo en terrenos privados.
Otro riesgo importante es el de los choques en carretera, ya que los tanques de gas comprimido podrían explotar en un impacto. Por esta razón, resulta difícil que las autoridades aprueben su uso en vías públicas.
Durante la presentación ocurrieron otras acrobacias. Un auto estacionado entre dos camiones se elevó como un helicóptero, giró en el aire y aterrizó fuera del espacio cerrado.
Faltan décadas para que veamos autos voladores tripulados en las ciudades. Por ahora, estos avances son solo demostraciones de exhibición. Lo que sí parece seguro es el fin de la conducción humana: en pocos años, los niños no concebirán que los seres humanos manejaban los vehículos.
Un superdeportivo con materiales aeroespaciales
Tesla recupera el nombre Roadster para un deportivo eléctrico de dos plazas. El vehículo acelera de 0 a 100 km/h en menos de un segundo y puede elevarse con la ayuda de sus propulsores.
El nuevo modelo está lejos del descapotable con el que la marca se hizo conocida. Presenta una carrocería futurista con soluciones propias de un avión o de un cohete. Los propulsores llevan las capacidades físicas del auto a límites inéditos al combinar ventiladores y elementos aerodinámicos activos para generar una enorme succión.
Esta tecnología mantiene el auto pegado al suelo o a una superficie inclinada. Sin embargo, su objetivo principal es mejorar la tracción y la estabilidad en las curvas sin necesidad de viajar a alta velocidad.
Los propulsores de gas frío, desarrollados junto a SpaceX, funcionan con actuadores eléctricos que realizan ajustes de empuje en fracciones de segundo. De este modo, el sistema estabiliza el vehículo e incluso lo impulsa hacia arriba.
Tesla asegura que la versión Rocket tendrá propulsores distribuidos alrededor de la carrocería para permitir giros y desplazamientos laterales. Aun así, la empresa no aclaró cuánto tiempo ni qué distancia podrá volar el vehículo. Además, la propia marca advirtió que la configuración voladora no está homologada para circular por el aire.
Sobre las especificaciones técnicas terrestres, la compañía todavía no reveló la potencia de los motores eléctricos, la capacidad de la batería ni la autonomía total. Sí confirmó que el auto acelerará de 0 a 100 km/h en 0,81 segundos, la mitad del tiempo que requiere un coche de Fórmula 1. La autonomía estimada ronda los 480 kilómetros y la velocidad máxima alcanzará los 370 km/h.
Tesla construyó el vehículo con materiales ligeros y resistentes como fibra de carbono, magnesio y titanio. Las ventanillas tintadas imitan el acabado en cobre de los cascos espaciales. Además, la pintura blanca especial protege contra los rayos ultravioleta y la corrosión.
Estado del proyecto y reservas
Las reservas ya están abiertas en el sitio web de la empresa. Tesla exige un primer pago de 5.000 dólares y contempla la devolución del dinero si el cliente cancela la compra. La versión Rocket solo se venderá por invitación y no estará aprobada para la vía pública.
Aunque el proyecto se encuentra en fase experimental y no tiene un precio final confirmado, los expertos estiman que costará más de 200.000 euros. Las primeras entregas podrían llegar entre 2027 y 2028.
El diseño del prototipo incluye un estilo minimalista, puertas con apertura de tijera, un alerón trasero activo y cuatro salidas traseras para los propulsores. En el interior, el auto lleva asientos ultrablancos con detalles en gris que reducen el peso total. El volante es similar al que usan los pilotos de Fórmula 1.
Musk aclaró que este modelo no cambiará las finanzas de la empresa, pero el vehículo servirá como el modelo insignia de Tesla para mostrar lo mejor de su ingeniería. Para la compañía, este prototipo representa un paso clave para unir los avances de Tesla y SpaceX en un solo producto.












