La Organización Mundial de la Salud (OMS) instituyó el 13 de enero como Día Mundial de Lucha contra la Depresión, con la finalidad de actualizar información sobre el tema y que la comunidad en general reflexione y tome en cuenta esta problemática, que afecta a aproximadamente 280 millones de personas en todo el mundo.
Al respecto, el secretario de Salud Mental y Adicciones, Martín Teruel, consideró que “es un momento para informarnos, reflexionar y buscar ayuda si notamos que una persona cercana puede estar atravesando por un estado depresivo”.
Dijo también que “el Ministerio de Salud Pública tiene 37 hospitales y 47 centros de salud en toda la provincia en los cuales se dispone de recurso humano profesional para brindar la escucha y orientar a las personas para que puedan iniciar tratamiento, que puede incluir psicoterapia, intervención farmacológica o la inserción en dispositivos asistenciales”.

El profesional explicó que la depresión “es un problema mucho más común de lo que se puede pensar”, acotando que “es una afección que involucra distintos aspectos de la vida de una persona, que deteriora las relaciones familiares, sociales, laborales y el desempeño escolar o académico”.
Teruel destacó la importancia de que la depresión sea tomada como un tema de salud pública y que sea tratada adecuadamente, para que la persona afectada pueda recuperar el interés y la satisfacción por las actividades diarias.
“Un trastorno depresivo puede tener distintas formas, desde leve a moderado y hasta cuadros más graves. No hay que confundirlo con una tristeza común o un desánimo circunstancial. Tiene que ver con un cuadro que se mantiene en el tiempo, que puede iniciarse a partir de un episodio traumático, como puede ser una pérdida familiar, una ruptura de pareja, perder el trabajo, algún revés importante en la vida de la persona”, explicó.

Ese cuadro depresivo se manifiesta con una sensación de vacío, de pérdida de confianza, de baja autoestima y a veces de culpa. La persona que padece este trastorno tiende a aislarse, muchas veces no cuenta lo que está sintiendo por vergüenza.
“Vivimos en una sociedad que todo el tiempo nos empuja al hiper rendimiento, a la productividad, a que nada nos detenga, a que no podemos tomarnos una pausa cuando en algo no nos va bien. Esa vergüenza y esa culpa pueden hacer que la persona se encierre en sí misma y no busque ayuda, esa es la dificultad que tenemos que poder resolver”, dijo Teruel.




