Un escalofriante entramado de violencia digital, suplantación de identidad y extorsión quedó al descubierto tras la detención de un hombre de 29 años en Salta, quien sometió a una joven de 22 años a un calvario de amenazas con perfiles falsos, exigencias de material explícito y demandas extorsivas de dinero bajo la promesa de «dejarla en paz».

La Justicia de Salta formalizó la imputación contra un hombre de 29 años por los delitos de amenazas, amenazas coactivas y extorsión en concurso real. Durante la audiencia, la jueza de garantías Norma Beatriz Vera dictó la prisión preventiva por el plazo de tres meses para resguardar la investigación. La medida procesal busca evitar riesgos procesales ante la expectativa de una pena severa y garantizar el peritaje de una gran cantidad de material secuestrado.
El caso se originó a partir de una denuncia presentada el 17 de octubre por una joven de 22 años. La víctima relató que en mayo buscaba empleo y fue contactada en redes sociales por perfiles falsos que ofrecían trabajo como moza en un hotel de San Lorenzo. Tras varios chats, la joven comprendió que la propuesta encubría un pedido para trabajar como acompañante de los huéspedes y rechazó la oferta de inmediato.
Ante su negativa, uno de los supuestos reclutadores la amenazó con crear un perfil falso en Facebook para ofrecer servicios sexuales utilizando su imagen y sus datos personales. Poco después, la víctima conoció al ahora imputado, quien le inspiró confianza y se ofreció a solucionar el problema del perfil fraudulento tras pedirle su teléfono celular.
El acusado manipuló el teléfono de la joven y le aseguró que había eliminado el perfil falso, haciéndole creer que ella quedaba en deuda con él. Ambos continuaron en contacto e iniciaron una relación sentimental en mayo. Sin embargo, en junio la joven decidió distanciarse debido a las conductas constantes de control digital y acoso.
El agresor exigía que le compartiera su ubicación real y capturas de pantalla de sus conversaciones privadas. La víctima descubrió más tarde que él había hackeado su dispositivo para monitorear todos sus chats. Al notar la intención de la joven de terminar el vínculo, el hombre comenzó a amenazarla con difundir información personal y publicar fotografías íntimas.
Detención previa por grooming y nuevas amenazas
Entre junio y julio, el sospechoso fue detenido e imputado en el marco de otra causa por el delito de grooming, aunque recuperó la libertad en agosto con medidas sustitutivas. Tras salir de prisión, volvió a contactar a la joven de 22 años para culparla a ella y a los supuestos perfiles falsos de su detención previa.
El hombre aseguró que los tres querían vengarse y le exigió que mantuviera conversaciones de carácter sexual con uno de los supuestos implicados para evitar represalias. Temerosos de su integridad, la víctima accedió al intercambio de material íntimo explícito bajo presión psicológica.
Exigencias de dinero y intervención de la fiscalía especializada
El hostigamiento escaló cuando el imputado inventó la existencia de una amiga policía dispuesta a perjudicar a la familia de la joven con causas falsas si no cumplían sus órdenes. Posteriormente, en septiembre, introdujo la figura de un supuesto abogado que exigía un pago de 400.000 pesos por gestiones legales. La víctima logró juntar y entregar 150.000 pesos.
Finalmente, el 12 de octubre, el agresor le exigió la suma de 4 millones de pesos a cambio de desaparecer de su vida. Ante la imposibilidad de soportar la extorsión continua, la joven acudió a realizar la denuncia penal. La investigación quedó a cargo de la fiscal de Ciberdelitos, Sofía Cornejo, quien solicitó la medida de coerción para proteger a la víctima, una persona en situación de vulnerabilidad y sin redes de contención familiar o económica.