Las protestas estudiantiles en Francia alcanzaron un punto crítico tras tres semanas de movilizaciones en todo el país. Las marchas reúnen a estudiantes secundarios que exigen mayores recursos para la educación pública y mejores condiciones edilicias.

El alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, quedó en el centro de la polémica tras interponerse entre los jóvenes y las fuerzas antidisturbios durante la última marcha en París. El dirigente político acompaña activamente las demandas de los estudiantes y rechaza las acusaciones judiciales presentadas en su contra por parte de la prefectura policial.
Suspensión de granadas aturdidoras y heridos graves
El gobierno francés decidió suspender el uso de granadas aturdidoras por parte de la policía en las protestas estudiantiles. La medida se implementó luego de que dos menores sufrieran heridas de gravedad durante los enfrentamientos, incluyendo a un adolescente que perdió una mano y a otro que perdió varios dientes por el impacto directo de cartuchos químicos.
Presión política sobre el gobierno de Macron
El conflicto genera una fuerte presión sobre el Ejecutivo liderado por Emmanuel Macron y el primer ministro Sébastien Lecornu, quienes deben afrontar un complejo debate parlamentario sobre los presupuestos de 2027 y un severo ajuste fiscal en medio de un clima social muy tenso.