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Los océanos alcanzaron la temperatura más alta jamás registrada

El calor del océano ya deja huella: apenas queda una quinta parte del coral sensible al calor que existía en los años 90, mientras medusas y anchovetas reaccionan de forma opuesta a las aguas cálidas.

Los océanos del mundo registraron sus temperaturas más altas este fin de semana. El servicio europeo Copernicus confirmó que el agua alcanzó un promedio de 21,1 grados Celsius. Este pico superó el récord previo establecido en marzo de 2024. La especialista Samantha Burgess advirtió sobre la enorme presión que sufre el sistema climático.

Por su parte, la oceanógrafa Jane Lubchenco calificó el dato como preocupante. Un mar tan cálido desestabiliza los patrones del tiempo y amenaza la seguridad alimentaria, la economía y la vida marina.

El impacto de El Niño y el cambio climático

El calentamiento del mar reduce el oxígeno en el agua y aumenta su acidez. Este fenómeno perjudica a las industrias pesqueras y potencia las tormentas con lluvias más intensas.

En condiciones normales, la temperatura máxima del mar ocurre entre marzo y abril. Sin embargo, el nuevo récord se registró en agosto. El fenómeno de El Niño intensifica este proceso y alcanzará su pico entre noviembre y enero. A este evento se suma el calentamiento provocado por la quema de carbón, petróleo y gas.

Efectos sobre los arrecifes y la pesca

El aumento de temperatura afectó a gran parte de los corales desde la década de 1990. Pese a este escenario, los científicos observan que algunas especies resistentes logran adaptarse a las aguas cálidas.

El riesgo principal radica en las pesquerías globales, como la anchoveta peruana. Cuando el agua se calienta demasiado, la anchoveta no puede migrar y muere por falta de alimento. La pérdida de este recurso altera toda la cadena alimentaria y perjudica a las comunidades pesqueras.

Riesgos futuros para el equilibrio ambiental

Las aguas más cálidas impulsaron además la multiplicación de medusas en las costas de Europa y Estados Unidos. Estas especies oportunistas prosperan con facilidad en estas condiciones. El océano funciona como el termostato del planeta. Por ello, estas temperaturas récord presagian serios desafíos para la humanidad.

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