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Muerte de la princesa Diana: Libro que fue robado del conde Charles Spencer revela secretos sobre el rey Carlos III

Desde la publicación de un libro que revela supuestos comentarios crueles del monarca sobre su difunta exesposa hasta el retorno a la vida pública de su hijo menor en un acto en Londres.

La familia real británica enfrenta una fuerte tormenta mediática tras las filtraciones del próximo libro del conde Charles Spencer, titulado «Swan Song: Diana, My Sister». Las revelaciones reavivan las tensiones históricas y sacuden los cimientos de la monarquía con acusaciones directas contra el rey Carlos III.

Revelaciones explosivas y la respuesta de Buckingham

El conde Spencer sostiene en sus memorias que el entonces príncipe Carlos reaccionó con euforia tras la muerte de Diana en 1997. Según el libro, el monarca afirmó en una llamada telefónica que olvidarían pronto a la princesa y minimizó el impacto global del trágico suceso.

El Palacio de Buckingham emitió un comunicado tajante para desmentir los dichos y cuestionar la memoria del autor. La institución recordó que el dolor del duelo fraternal puede nublar la razón y distorsionar los recuerdos con el paso de los años.

Secretos matrimoniales y nuevas polémicas

Los extractos publicados por la prensa también detallan una conversación donde Diana le confesó a su hermano su decisión de divorciarse. La princesa argumentó que su matrimonio estaba roto y aseguró que su esposo mantenía vínculos con su ayuda de cámara.

Estas memorias profundizan en los años más oscuros de la relación, recordando tensiones previas como las célebres entrevistas televisivas y la presencia constante de terceros que dinamitaron la unión real.

El regreso del príncipe Harry a Londres

El escándalo editorial coincide con el retorno del príncipe Harry a la vida pública británica. El duque de Sussex participó en eventos benéficos vinculados a los Invictus Games, marcando su primera reaparición significativa desde que vive en Estados Unidos.

Pese a sus actividades, el Palacio de Buckingham aclaró formalmente que Harry y Meghan Markle no son miembros activos de la realeza. Las autoridades remarcaron que deben manejarse como ciudadanos particulares, cerrando la puerta a cualquier intento de reintegración institucional.

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