-- | Hora: --:--:-- |

Riesgo país en Argentina: por qué sube y qué esperar para los próximos meses

En el sector financiero consideran que el movimiento llevó nuevamente a la deuda soberana argentina a una “zona de estrés”.

La combinación de tasas internacionales más altas, señales de menor dinamismo en la actividad local y un ritmo reducido en la acumulación de reservas volvió a presionar sobre el riesgo país de Argentina. Este indicador trepó al cierre de la semana pasada a su nivel más elevado en seis meses.

La tendencia alcista apareció después de que el índice quedara cerca de perforar los 400 puntos básicos apenas dos meses y medio atrás. Para Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, la suba del índice que mide JPMorgan hasta la zona de 600 puntos básicos llevó otra vez a la deuda soberana a una zona de estrés.

El impacto de las tasas en Estados Unidos

El deterioro de los bonos argentinos ocurre en un contexto internacional menos favorable para los mercados emergentes. Botto señala que el incremento de los rendimientos en los bonos del Tesoro estadounidense aumentó el costo de oportunidad para los inversores que mantienen posiciones en activos de mayor riesgo.

Los Treasuries muestran rendimientos del 4,75% a dos años, del 4,85% a cinco años, del 5,2% a diez años y del 5,32% a treinta años. A esto se suma la fortaleza de la economía estadounidense, un factor que mantiene firmes las expectativas sobre una política monetaria restrictiva durante este año.

Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, coincide en que el movimiento internacional actuó como el principal disparador de la presión reciente sobre la deuda. Explicó que la suba del riesgo país responde a una interacción de factores donde el frente externo funciona como detonante, mientras que en el plano doméstico se combinan datos de actividad económica más débiles y un ritmo menor de compras netas de reservas.

El endurecimiento de las condiciones financieras globales eleva el costo de oportunidad del capital. Además, presiona de forma más que proporcional a los créditos de mayor volatilidad relativa, como los bonos soberanos de Argentina.

Una tendencia iniciada en agosto y el factor electoral

Para la firma PUENTE, la escalada reciente no comenzó con los movimientos de los últimos días. Ritondale ubica el inicio de la tendencia en agosto, seguido por una pausa durante la primera mitad de septiembre y una nueva aceleración en la segunda parte del mes.

El diferencial entre los bonos Globales argentinos y los títulos comparables de otros mercados emergentes volvió a ampliarse hasta los 280 puntos básicos. Según el economista, ese movimiento neutralizó las ganancias acumuladas por la deuda tras las mejoras en la calificación crediticia de mediados de año.

Sin embargo, el comportamiento de agosto obedeció a causas diferentes. A diferencia del sesgo reciente, el impulso observado en ese entonces tuvo un carácter mayormente idiosincrático. En aquel período, los inversores adoptaron una estrategia defensiva ante el horizonte electoral de 2027, lo que generó una rotación desde la deuda soberana hacia instrumentos corporativos y provinciales.

El frente cambiario y el programa financiero

El mercado sigue de cerca la evolución del frente cambiario. Botto destacó que, durante buena parte del año, las compras de divisas realizadas por el Banco Central fortalecieron las reservas y acompañaron la mejora de los activos argentinos.

Las compras acumuladas superaron los 14.100 millones de dólares entre enero y agosto. A ese resultado se sumaron el saldo fiscal positivo, el superávit comercial, una cuenta capital favorable y la desaceleración de la inflación.

No obstante, durante septiembre la acumulación de reservas se moderó. Para Botto, esa dinámica dejó más expuesta a la curva de bonos en dólares y profundizó las ventas.

De cara a 2027, la evolución del riesgo país adquiere relevancia debido a las necesidades financieras del próximo año. Botto puntualizó que el Programa Financiero presentado por el Ministerio de Economía ya proyectaba una presión sobre las reservas: el Tesoro debería comprar 4.900 millones de dólares al Banco Central y afrontar vencimientos de Bopreales por unos 4.000 millones, siempre que no se utilicen para cancelar impuestos.

A esto se suma la proyección de emitir 5.000 millones de dólares en Bonares durante el próximo año, lo que vuelve crucial el acceso al financiamiento y la acumulación de divisas.

Actividad económica y clima político

El escenario financiero también refleja señales mixtas en la economía doméstica. La caída mensual del EMAE en julio, calculada en un 2,9%, reforzó la percepción de una actividad irregular.

Al mismo tiempo, el mercado observa una diferencia entre el acceso al crédito del sector público y el de las empresas y provincias. Durante septiembre, compañías del sector energético y la provincia de San Juan colocaron deuda por unos 2.650 millones de dólares.

Para Ritondale, esta dinámica responde también al ciclo electoral de 2027 y al posicionamiento defensivo de los inversores. La presión sobre la deuda no surge de un único motivo, sino de la combinación entre el escenario internacional, la menor compra de reservas, la debilidad en la actividad y la incertidumbre política.

El temor de los mercados ante un posible regreso del kirchnerismo

Más allá de los factores económicos, los inversores muestran preocupación por la competitividad electoral del kirchnerismo de cara a las próximas elecciones. El mercado mantiene memoria de episodios anteriores. La victoria en las PASO de 2019 provocó una caída histórica en las acciones y llevó el riesgo país a los 2.000 puntos básicos, antes de que la administración de Alberto Fernández avanzara con la reestructuración de la deuda.

Un episodio similar ocurrió tras el triunfo de los intendentes kirchneristas en el conurbano bonaerense en septiembre del año pasado, cuando los bonos sufrieron fuertes caídas. Con estos antecedentes, gran parte del mercado especula que un nuevo retorno de políticas populistas generaría turbulencias financieras similares, o incluso superiores a las de 2019.

En este contexto, la reciente gira del gobernador bonaerense Axel Kicillof por Nueva York tampoco logró despejar las dudas en Wall Street. Durante sus presentaciones, Kicillof cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei y calificó su gestión como una catástrofe, aunque evitó dar detalles precisos sobre un esquema cambiario futuro o compromisos firmes de pago de deuda en caso de acceder a la presidencia.

Perspectivas y visión de los inversores

El deterioro de los precios se hizo evidente en la curva de bonos. Los títulos con vencimiento en 2027 rinden menos del 5% anual en dólares, mientras que aquellos que expiran desde 2028 en adelante superan el 11%.

Ante este panorama, la respuesta del Gobierno consiste en sostener el superávit fiscal, mantener el plan monetario y buscar la estabilidad cambiaria mediante reservas propias y posibles apoyos financieros externos de Estados Unidos y China.

Por su parte, Facundo Gómez Minujín, máximo responsable de J.P.Morgan en Argentina, sostuvo que una eventual reelección de Javier Milei permitiría al país alcanzar el grado de inversión, lo que ubicaría el riesgo país en niveles cercanos a los 200 puntos básicos.

No obstante, el peligro latente radica en que el aumento de la incertidumbre política derrame sobre otras variables locales. Los analistas advierten que será necesario vigilar de cerca el mercado cambiario y la brecha entre el dólar oficial y los financieros, mientras las valuaciones actuales de los activos locales continúan sin reflejar plenamente los fundamentos macroeconómicos del país.