Un contundente giro científico desplomó la valuación del famoso esqueleto conocido como Jodi, un fósil que salió al mercado en 2023 cotizado en 20 millones de dólares y que ahora será rematado por un precio estimado de entre 6 y 9 millones. Un estudio reciente determinó que la pieza no pertenece a un Tyrannosaurus rex juvenil como se creía, sino a un Nanotyrannus, un género independiente mucho más ágil y liviano del que solo se conocen tres ejemplares en todo el planeta. La subasta fijada para el 27 de octubre en Sotheby’s Nueva York pondrá a prueba el valor real de la extrema rareza académica frente al peso comercial del depredador más popular de la cultura pop, reavivando además la intensa polémica entre museos públicos y coleccionistas privados por el control de las piezas paleontológicas.

Un giro en la investigación paleontológica redujo el precio estimado del esqueleto conocido como Jodi. En 2023, la pieza salió al mercado por 20 millones de dólares como un Tyrannosaurus rex joven. Sin embargo, estudios recientes determinaron que los restos corresponden a un Nanotyrannus. Por este motivo, la casa Sotheby’s subastará el fósil este 27 de octubre en Nueva York por un valor entre 6 y 9 millones de dólares.
El dinosaurio tiene 67 millones de años y mide seis metros de largo. La científica Cassandra Hatton explicó que esta especie convivió con el T. rex, pero tenía un cuerpo más ágil y veloz. Aunque el ejemplar perdió cotización comercial, el fósil posee un valor académico enorme porque solo existen tres esqueletos conocidos en todo el mundo.
El mercado de fósiles alcanza precios récord impulsado por coleccionistas privados. Hace pocos meses, la firma vendió un T. rex completo por 50,13 millones de dólares. Asimismo, un Stegosaurus alcanzó los 44,6 millones de dólares en una puja reciente. Estos montos demuestran cómo la fama de una especie influye en el valor final.
El T. rex mantiene una fuerte presencia en el cine y la cultura popular. En cambio, el Nanotyrannus carece del mismo reconocimiento entre el público general. Por esa razón, la próxima subasta evaluará si los compradores priorizan la rareza científica o la popularidad del animal.
Conflicto entre el mercado privado y los museos
La compra de fósiles por parte de particulares genera preocupación en la comunidad científica. Diversas organizaciones sostienen que los restos valiosos deben permanecer en museos e instituciones públicas. Actualmente, decenas de ejemplares clave permanecen en colecciones privadas sin acceso para los investigadores.
Por otro lado, los comerciantes privados afirman que sus excavaciones permiten descubrir piezas únicas. El hallazgo de Jodi ocurrió en un rancho privado de Montana gracias a buscadores independientes. La venta en Nueva York reabrirá el debate sobre la custodia y el estudio de la riqueza paleontológica.