El presidente José Antonio Kast activó la medida de excepción constitucional en Coquimbo y Huasco por las lluvias extremas que provocaron inundaciones, cortes de rutas, falta de servicios básicos y aislaron a cerca de 100.000 personas.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, declaró este lunes el estado de catástrofe en la Región de Coquimbo y en la Provincia de Huasco, en la Región de Atacama, debido al fuerte temporal de lluvia que afecta al norte del país y que dejó, hasta el momento, al menos cinco muertos, cuatro desaparecidos y más de 2.200 damnificados.
Su medida, contemplada dentro de los estados de excepción constitucional chilenos, permite acelerar la asistencia estatal, disponer el despliegue de las Fuerzas Armadas, restringir determinadas libertades de circulación y facilitar la coordinación de recursos para atender la emergencia.
“Como la situación en la región de Coquimbo y en la provincia de Huasco ha ido aumentando en gravedad”, explicó Kast al anunciar la decisión, y confirmó la activación del estado de excepción constitucional de catástrofe.
El temporal comenzó el 15 de julio y afecta especialmente a zonas del norte chileno caracterizadas por su clima desértico, donde los episodios de lluvias intensas son poco frecuentes. Las precipitaciones provocaron crecidas de ríos, inundaciones, deslizamientos de barro y cortes en rutas que dejaron a distintas localidades aisladas.
En Coquimbo, ubicada a unos 460 kilómetros al norte de Santiago, las autoridades reportaron daños en infraestructura, interrupciones en el suministro eléctrico y problemas en el servicio de agua potable debido a las inundaciones. “Lo que llueve generalmente en un mes llovió ayer en una hora, lo que lleva a calificar este evento como de precipitaciones anormales y extremas”, afirmó el viceministro del Interior, Máximo Pavez.
Según la Dirección Meteorológica de Chile, el país no enfrentaba un temporal de estas características desde hacía aproximadamente dos décadas, debido a la extensión del fenómeno y la cantidad de agua caída en poco tiempo.
Así también, la emergencia afectó los servicios esenciales. El Ministerio de Energía informó que alrededor de 150.000 personas permanecían sin suministro eléctrico en distintos puntos del país, mientras empresas de servicios básicos reportaron daños en sus instalaciones.
Esta situación “ha superado cualquier pronóstico. Nuestra infraestructura resultó dañada y debimos evacuar a nuestro personal de algunas instalaciones”, señaló Andrés Nazer, gerente regional de la empresa Aguas del Valle.
Además de las lluvias, el temporal estuvo acompañado por fuertes ráfagas de viento y marejadas que superaron los 100 kilómetros por hora, lo que llevó a restringir preventivamente las operaciones en varios puertos del país.