El gobierno chileno declaró el estado de excepción de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío (centro-sur). Los focos de siniestros también afectan a las regiones de Maule y La Araucanía, linderas con las comarcas andinas de las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut.
Hay más de 170 focos de incendios forestales activos, que ya devastaron más de 8.000 hectáreas, y el número preliminar que circula de víctimas llega a 14 muertos y numerosos heridos. Hay cientos de damnificados, evacuados, las llamas han destruido centenares de viviendas.
Dada la gravedad, el gobierno de Gabriel Boric pidió ayuda a la Argentina, que envió este viernes a 50 brigadistas especializados en la lucha contra ese tipo de siniestros.




