Un sangriento e inusual atentado sacudió la tranquilidad del sur de Jordania este viernes, cuando dos hombres armados ráfaguearon durante cinco minutos una ceremonia fúnebre en las inmediaciones de una iglesia greco-ortodoxa. La letal emboscada en la localidad de Hamud dejó un saldo de al menos siete muertos y 34 heridos, desencadenando la inmediata movilización del rey Abdalá II, una firme condena internacional y un masivo operativo de las fuerzas de seguridad para acorralar a los extremistas que daban a la fuga tras atacar a la histórica minoría cristiana del país.

Un violento tiroteo dejó al menos siete muertos y 34 heridos en el sur de Jordania. El ataque ocurrió en una iglesia greco-ortodoxa de la localidad de Hamud, en la provincia de Al Karak. Dos hombres armados bajaron de un vehículo y dispararon contra la gente. Las víctimas participaban de un cortejo fúnebre en el lugar.
El tiroteo duró aproximadamente cinco minutos y generó pánico entre los asistentes. Las fuerzas de seguridad acudieron rápido para socorrer a los heridos. La policía trasladó a los afectados a los hospitales cercanos. Actualmente, 27 personas permanecen internadas con pronóstico reservado.
Los agresores escaparon inmediatamente después de concretar el ataque. Por este motivo, la policía desplegó un intenso operativo para capturar a los responsables. El ministro del Interior, Mazen al Faraya, calificó el hecho como un acto terrorista atroz. Asimismo, el funcionario atribuyó la agresión a un grupo de extremistas.
El rey Abdalá II llegó a la provincia para evaluar la situación. El monarca prometió una respuesta contundente contra los autores del crimen. Además, el soberano hizo un llamado urgente a la unidad nacional. Diversos gobiernos internacionales sumaron su repudio ante la tragedia.
Impacto en la comunidad cristiana local
El arzobispado greco-ortodoxo emitió un comunicado tras la balacera. La institución afirmó que el ataque reafirma la presencia cristiana en el país. Los cristianos representan una minoría histórica en esta región de Jordania. Por su parte, la comunidad local exige justicia y mayor protección.
Jordania mantiene una estabilidad relativa dentro de una región convulsa. Los ataques dirigidos contra minorías religiosas no son frecuentes en el territorio. Las autoridades continúan investigando las causas y los posibles vínculos de los atacantes. El gobierno prometió esclarecer el caso a la brevedad.