Un inusual y altamente contagioso brote de norovirus encendió las alarmas sanitarias en una escuela primaria de Kansas, dejando a casi un centenar de alumnos, docentes y familiares con cuadros severos de gastroenteritis. La rápida transmisión del patógeno obligó a desinfectar contrarreloj el establecimiento escolar y movilizó a los organismos de salud pública para contener los contagios, mientras los expertos recuerdan la importancia vital del correcto lavado de manos frente a un virus que no cede ante los geles antibacteriales comunes y que afecta a millones de personas cada año.

Un brote de norovirus afectó a noventa y siete personas en una escuela primaria de Kansas. El episodio ocurrió en la institución Bentwood Elementary School del distrito de Olathe. El virus provocó náuseas, vómitos y diarrea entre alumnos, docentes y familiares. Por esta razón, el establecimiento registró un aumento drástico de ausencias a partir del 8 de octubre.
El personal del colegio detectó la anomalía e informó al Departamento de Salud del Condado de Johnson. Dos casos dieron positivo en las pruebas de laboratorio. Los noventa y cinco restantes quedaron vinculados por compartir el mismo entorno. Las autoridades confirmaron que ningún paciente requirió hospitalización durante el evento.
Medidas de limpieza y protocolos de prevención
Las cuadrillas escolares realizaron tareas de limpieza profunda para desinfectar las aulas. Los equipos limpiaron las superficies de uso frecuente con productos clorados. Tras varios días sin contagios, las autoridades sanitarias cerraron oficialmente el brote. Sin embargo, los especialistas mantienen la vigilancia en la zona.
El norovirus se propaga rápido por contacto directo o comida contaminada. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan lavarse las manos con agua y jabón. Los expertos aclaran que el alcohol en gel no elimina este germen. Por ello, las personas enfermas deben aislarse dos días tras perder los síntomas.