12 de julio: Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención

El 13 de julio se celebra internacionalmente el día del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que afecta a 1 de cada 10 niños en el mundo.

El TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes de la niñez, que interfieren en su desenvolvimiento social y escolar.

Con esta efeméride se pretende sensibilizar y concienciar a la población mundial acerca de este trastorno crónico del desarrollo neurocognitivo, así como apoyar a las personas que lo padecen y sus familiares.

El fin de esta campaña que llevan a cabo este año es que se tome conciencia de las necesidades actuales de los afectados y sus familias, ya que el trastorno de no ser tratado a tiempo puede complicarse y ser más difícil de resolver, pudiendo producir daños en la personalidad del niño, adolescente y adulto: baja autoestima, depresión, ansiedad, fracaso escolar, inadaptación, etc.

El TDAH afecta al 5% de los niños en edad escolar, pudiendo llegar hasta un 40% de ellos a continuar padeciéndolo en la edad adulta.

El control temprano ayuda siempre a una mejora; por esto, recomendamos estar atentos a niños y niñas que manifiesten, de manera frecuente, los siguientes síntomas:

Problemas de hiperactividad:

    • Le cuesta estar sentado.
    • Corre o trepa en situaciones en las que no es adecuado.
    • No puede jugar o participar en actividades recreativas de manera tranquila.
    • Habla de manera excesiva.
    • Responde antes de que terminen de formularle las preguntas, demostrando ansiedad.
    • Le cuesta esperar su turno. Tiende a interrumpir a otros y entrometerse.

Problemas para prestar atención:

    • Comete errores por descuido.
    • Pareciera que no escucha cuando se le habla directamente.
    • No cumple las instrucciones y no logra completar actividades porque la concentración se le desvía.
    • Tiene problemas para organizar tareas y actividades.
    • Se niega o le disgusta hacer tareas que requieren realizar un esfuerzo mental durante un período prolongado.
    • Pierde cosas necesarias para las tareas y actividades.
    • Tiene olvidos recurrentes.
    • Puede que se mueva nerviosamente, dé golpecitos con las manos o los pies, o se retuerza en el asiento.

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