Brasil: Una mujer envenenó a los hijos de su pareja y culpó a su hijo por el crimen

La Policía Civil de RJ acusó a Cintia Mariano Cabral por la muerte de su hijastra y por el intento de asesinato de su hijastro.

La mujer estaba casada con el empresario brasileño Adeilson Cabral a quien conoció por ser la transportista escolar que llevó por años a sus hijos al colegio.

Fernanda Cabral, hija del empresario, falleció en marzo de este año a sus 22 años, y Cinthia está en prisión por el crimen en Bangu. Según la policía, la mujer es sospechosa de haber envenenado a la joven y de haber intentado deliberadamente intoxicar a su hermano, Bruno Cabral, de 16 años.

A los dos meses de la muerte de su hermana Bruno, su hermano atravesó una historia similar, tras comer un platillo que le preparó Cíntia Mariano.

Durante el almuerzo, la mujer sirvió arroz, papas y otras guarniciones, pero de un momento a otro, esta apagó la luz por unos segundos, dejando a oscuras al joven.

El adolescente notó unas piedritas azules que relucían en su plato y empezó a sacarlas. Cintia, quien mostraba un semblante nervioso, tomó el plato y lo llevó a la cocina.

Un rato después Bruno le pidió por mensaje a su madre que lo fuera a buscar ya que estaba incómodo en esa casa.

Estando con su madre, el adolescente fue al baño e intentó vomitar metiéndose los dedos en la garganta por las sospechas contra su madrastra. No lo logró y al rato se empezó a sentir mal y se desmayó.

Ya en el hospital, la madre de Bruno le dijo a los doctores que su hijo pudo haber sido envenenado, por lo que comenzaron a realizar lavados de estómago, y descubrieron que el joven tenía altos niveles de raticida; cuatro gránulos esféricos y diminutos del pesticida.

Con los resultados de Bruno en la mano la clínica dio parte a la policía, donde Cíntia Mariano fue citada a declarar y se presentó en la comisaría acompañada por su abogado.

Cuando allanaron el domicilio de la familia, los agentes encontraron en la cocina lo que buscaban y lo incautaron: un veneno para ratas que estaba prohibido para uso doméstico.

Una vez acorralada por las pruebas la mujer optó por incrimindar a su propio hijo de haber sido el verdadero envenenador de los hermanos.

En tanto, el joven señalado por ella, luego de conversar con su madre, terminó por incriminarla.

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